
¿Quiénes son los Grises?
Refiriéndonos a los Diseños de Conciencia Cósmica de Eugenio Siragusa y considerando las Jerarquías Universales, podemos detener nuestra atención sobre múltiples factores creativos descendientes que influyen sobre las humanidades planetarias. Los dos aspectos Arquetipos Creativos del Padre o Unidad Central Total, se expresan en Voluntad y en Actividad. Podríamos considerarlos el binomio Justicia - Amor, que se anteponen el uno al otro según el no-tiempo Divino. No se deben confundir con cuanto el hombre terrestre encierra en estas palabras, comprendiendo sentimientos, filosofías, instituciones de toda naturaleza.
La Actividad se desdobla en dos Fuerzas Complementarias y varía según los servicios a desarrollar, envolviendo con flujos opuestos la Dinámica descendente Creativa que va de los Mundos Espirituales, a los Astrales, a los Materiales. En estos últimos, el hombre realizado comprende el valor instructivo de esta dualidad, la considera una mera ilusión, se libera de ella e inicia su ascensión. Para hacer esto, es aconsejado y seguido paso a paso por los propios Hermanos Superiores que, por el cometido que les fue confiado como actividad de aquel nivel dimensional, hacen función de Estimuladores, Mensajeros de los conceptos evolutivos.
Bien diferente es el Trabajo de la Voluntad. Esta, sin preámbulos, ni metodologías, desciende directa a través de cada esfera, hasta el más pequeño átomo, llevando consigo la cristalina orden de la Justicia UNA.
Personificadores, Coordinadores y Ejecutores de esta Voluntad de Orden Cósmico, son el Pueblo de los Grises (no confundir con las más divertidas definiciones de los "grises" propuestas por ciertos grupos de ufólogos). Estos Seres, estando en sintonía absoluta con el omnipresente Programa divino, actúan en participación con cada Espíritu o Fuerza Elemental atómica, planetaria o energética estelar, llamados ZIGOS, tanto Primarios como Ejecutivos. En el momento en que la Voluntad divina quiere expresarse a través de las propias Leyes o Instituciones, en sintonía con los Zigos Elementales de carácter microcósmico o los Zigos Primarios de carácter macrocósmico, está lista para alterar los destinos de una molécula, de un organismo, de poblaciones enteras, del movimiento de los Cuerpos Celestes.
Aquellos que guían las dinámicas de las Actividades Creativas, son plenamente conscientes de esta otra Fuerza Dinámica Inmanente y de Su Obra instructiva y armónica, incesante, preparatoria para todo flujo y reflujo de la Lógica Absoluta.
Por consiguiente el hombre planetario de 3a dimensión despertado al conocimiento interior, puede tener relaciones de consejo y colaboración con los propios Hermanos Superiores, Mensajeros de la Actividad Creativa, para la propia función de enzima planetario; pero, con dificultad, comienza a percibir la presencia de la Ley Cósmica que, fría como un cristal perfecto, está custodiada por otro tipo de Seres. Por ejemplo si, cuando el Sol desaparece de la otra parte del Planeta, alzamos la mirada hacia la Bóveda estrellada y buscamos reflejar en ella nuestros sentimientos de amor, podemos encontrar la respuesta de otros Hermanos, o de Maestros, que nos empujan a concebir pensamientos o actividades más elevadas, pero no penetramos profundamente los equilibrios de las Fuerzas Universales por las que todo Cuerpo o Flujo de energía está en su sitio exacto. Y esto porque en aquel caso, para concebir las perfecciones del Cristal Cósmico Viviente, deberíamos hablar de otro Amor, consciente de la Voluntad Divina y coparticipante en esta. Es muy fácil que nuestra mente y nuestro corazón caigan víctimas de turbación o de estremecimientos de extrema soledad, como si fuésemos abandonados entre los hielos del Polo. Es como si nos sintiésemos odiados por el Todo, tan infinitamente potente. Pero no es otra cosa que la ilusión de las ilusiones, el espejo en el que nuestra alma rebelde y presuntuosa se ve a sí misma, plena de odio y soledad por haber creído que lo Creado se comportaría como queríamos nosotros, que tuviese nuestras mismas debilidades afectivas; por no haber tendido la mano a cada anhelo del propio espíritu en los momentos de siempre en los cuales la llama Divina quiere guiarnos para inflamar nuestros corazones de la atávica conciencia de ser hijos de un Padre que es en nosotros Actividad y Voluntad. Es útil comprender esto para vivir la vida así como es.
El hombre terrestre ha pecado mucho en la arrogancia, creyendo, hoy más que nunca, ser patrón de la Naturaleza según una propia lógica de uso, con fines tan bajos que no vale la pena detenerse. Es, en su lugar, extremadamente útil arrepentirse con respeto a la Ley del Padre, inmutable, presente en cada átomo, dentro y fuera de nosotros, pronta a desencadenarse para remeter cada cosa a su sitio justo. Es entonces que será restablecido el equilibrio entre los elementos de la naturaleza, entre hombre y hombre, en las reglas de la familia, de la sociedad, para la ascensión evolutiva. ¿Por qué, todavía, no lo hemos hecho?.

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