
Agharta
Con la entrada en el Polo Norte se extiende hacia Europa y el norte de Rusia. Es un continente rocoso, lúgubre, lleno de cavernas, definido Infierno por la cultura cristiana. Allí estacionan por breve tiempo todos los espíritus que, concluida muy negativamente la encarnación terrestre, son condenados a la segunda muerte. Por tal se entiende una larga muerte del espíritu que ha cometido graves culpas espirituales, condenado a renacer o precipitar en un cuerpo animal, vegetal o mineral con el terrible sufrimiento, consciente de deber someterse al ciclo evolutivo necesario para retornar en un cuerpo humano y volverse a jugar la carta del libre arbitrio. Por lo tanto entre las cavernas de Agharta residen temporalmente aquellos cuerpos espirituales que vuelven a la dimensión de "espíritus colectivos", con inmediata sentencia ejecutiva.
Este tipo de expiación es muy diferente a la condena a la que deben someterse las almas desencarnadas, muertas también con graves culpas, pero de carácter material. Estas almas quedan ligadas a la superficie con el cometido de inducir a sus semejantes, vivientes en cuerpo, a caer en las mismas tentaciones por las que ellas fueron condenadas. Su posibilidad de recuperación es facilitada, porque depende de la resistencia de los "tentados" a no dejarse vencer, purgando al alma tentadora por voluntad divina. Es útil recordar la frase dentro de la oración del Padre Nuestro: "...no me induzcas en tentación..." Por lo tanto sobre la superficie planetaria se purgan los errores materiales.
żAlguien podría replicar a los programas de redención queridos por el Omnipresente y por Su ilimitado Amor?
"Quiérase de una manera o de otra donde se puede aquello que se quiere, y más no pedir", dijo Virgilio a Dante Alighieri.

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