
DISCERNIMIENTO
"Dios es Creador,
el Diablo es deformador".
¿Creéis que los discursos, sin las obras, sirven para mover las rocas de una montaña?.
¿Nunca habéis pensado en daros vosotros mismos sin límites, reservas o condiciones?.
El fruto es la obra que hace trasudar sangre, que fustiga la debilidad de la carne, que os propone sacrificios y renuncias, que os desata de los afectos más queridos, que os impone doblegar la espalda y soportar las burlas, el escarnio, las vituperaciones y cuanto os crucifica moralmente.
¿Qué erais antes de que el espíritu de verdad moviese el viento del despertar?.
Aprended a ser humildes y puros de corazón. Dios ama a quien es capaz de consumar la propia carne, sirviéndoLo con coraje y sin miedo a perder cuanto posee en el mundo.
¿Por qué no os despertáis del sueño de las ilusiones que atrae vuestras existencias hacia un torbellino de delitos, de violencia y de muerte?.
La experimentación y la adquisición de la verdad de los valores binarios, el conocimiento de los valores complementarios, sirven para volver al hombre seguro de discernir los poderes positivos y negativos, la utilidad y la inutilidad.
Escucha hijo, es Poimandres que te habla:
Las fuerzas malignas ejercitan su siniestra fascinación para separar el bien del bien. Quien no es fuerte sucumbe, arrastrado por los lazos que ligan su alma a las cosas pútridas y a los sentimientos que vinculan la materia a las formas.
Cuando el corazón se deja herir por las apariencias, la caída hacia la vorágine de la insatisfacción se vuelve inevitable.
La fortaleza consiste en ser esquivo al ejercicio de ciertas aberraciones sutiles que aportan al espíritu angustia y todo aquello que lo vuelve ensombrecido de desconsuelo.
Cuando la Luz se atenúa en Su esplendor, entonces es necesaria la máxima atención, porque es señal de que el mal se opone al bien. El separador es astuto, además de malvado, y abre la brecha en el momento en que la muralla de la fe se vuelve débil.
Si no estáis atentos y astutos, la obra del divisor alcanzará su fin. Él tiene Sus designios y está resuelto a alcanzarlos, apoyado sólidamente por aquellos que instrumentaliza y vuelve esclavos con ocultos quereres.
¡La seguridad nunca debe vacilar!.
Ciertas influencias generan fluctuaciones de emotividad negativas, fermentando pensamientos de desamor.
La fermentación del odio genera sospecha, duda, falta de reconocimiento hacia los consejos celestes, en los corazones ya áridos de las almas débiles.
Prudencia y discernimiento: el conocimiento se recibe a través de las experiencias binarias. La acción negativa (mal) no es fin en sÍ misma, sino instrumento de conocimiento, el medio que os alivia de la ignorancia del bien, de la incapacidad de actuar a través de las acciones positivas.
Después de que habéis conocido los valores negativos del odio y perseveráis odiando, el mal se vuelve fin a sí mismo y no podréis ser, de ningún modo, justificados.
El desorden psicofísico es inevitable cuando están ausentes los valores de la corrección y de la fraterna comprensión. La autodisciplina es indispensable para no fermentar una dinámica mental negativa.
Debéis habituaros a percibir la vida con austeridad espiritual, moral y material.
El desorden y la irresponsabilidad estimulan irritaciones astrales y, por consiguiente, falta de cohesión espiritual, disgregación y desorientación.
El arte sutil de las fuerzas contrarias mira a hacer emerger turbaciones psico-físicas, a la exaltación de las sensaciones emergentes del subconsciente y al ardiente deseo de entrar en contacto con lo oculto o lo desconocido.
El mal hace presa sobre la materia corrupta.

Estas fuerzas pueden ser controladas y vueltas incapaces de actuar si os predisponéis a una vibración espiritual suficientemente alta e idónea a impedir que hagan presa sobre vuestro astral.
Os repetimos que estéis muy atentos, porque es verdad que dicen ser aquellos que, en realidad, no son, para luego proponeros condicionamientos o, peor, el sometimiento a instintos y prácticas,de todo menos edificantes.
Estas fuerzas pueden ser eliminadas, por nosotros, si el arrepentimiento y la predisposición del astral condicionado, acontecen en un tiempo breve y con plena consciencia.
Os repetimos, todavía, cuanto os ha sido dicho: "Un árbol bueno no puede dar frutos malos". "Un árbol malo no puede dar frutos buenos".
Estad atentos y tened cuidado en discernir bien si no queréis ser presa de estas oscuras y bajas fuerzas.

Hoara explica:
¡Atentos!. Hay hermanos y hermanos.
Hermanos ligados al ego inferior.
Hermanos ligados al ego superior.
Sus influencias son complementarias.
Los primeros influencian con valores positivos sobre planos superiores espirituales, sobre las estructuras astrales. Tienen el cometido de facilitar la sublimación de la materia y de los componentes dinámicos que la custodian.
Los segundos tienen el cometido de ayudar a la ascensión del espíritu que ha sometido la materia a las leyes del equilibrio, a la obediencia completa a la sapiencia astral.
La instrucción de los primeros es diferente de la de los segundos.
También el plano experimentativo es notablemente diferente.
Los primeros se dedican a la perfección científica de los dinamismos materiales.
Los segundos se dedican a la perfección de los dinamismos astrales.

Atentos a no caer en la red de los manipuladores psicológicos que miran a elaborar de forma diversa relaciones, hechos y acontecimientos, en función política, usando una metodología sutil con el fin de desorientar, confundir, suscitar apreciaciones unilaterales del poder, temporal comprendido.
El discernimiento sea vuestro medio de indagación con el fin de evidenciar el real impulso que empuja a una o a otra parte, de acuerdo, para poner en circulación a los "nuevos elaborados".
Existe en lo alto la batalla de Armaghedon, que significa, también, guerra psicológica determinante para el triunfo del bien sobre el mal.
Algunos institutos, bien mimetizados, tienen el preciso cometido de poner en circulación revelaciones elaboradas, Fátima comprendida, para justificar ciertas involuciones degenerativas.
Atentos, pues, y sed como el maestro os ha recomendado de ser: "Astutos como las serpientes", aún quedando "Puros como las palomas".
Conocemos el mal pero practicamos el bien.
El conocimiento del mal nos proviene de la práctica del bien. Sobre vuestro planeta acaece un procedimiento completamente inverso: el conocimiento del bien os proviene de la práctica del mal.
La culpa es de este proceder, si todavía hoy andáis a tientas en el laberinto del dolor y de las disoluciones morales, materiales y espirituales.
Vuestra lenta ascensión evolutiva es debida a la indolencia de vuestra psique acomplejada por vicios que las experiencias negativas os han propuesto como método y, a menudo, como ley de vida.
Vuestros ídolos materiales han suprimido todo deseo de vuestro espíritu; han vuelto su Luz privada de Sus valores sublimes y eternos; sólo sois materia animada y pobre, porque no habéis sido capaces de volverla móvil, educada, consciente de ser un instrumento válido para conceder a vuestros espíritus la alegría de una estancia feliz en el mundo.

INSTITUCIONES HUMANAS. INSTITUCIONES DIVINAS. PREVARICACIONES
Prevaricar "ciertas leyes" innatas en vuestra naturaleza humana, significa chocar con la omnipotente fuerza del Espíritu Omnicreante.
Desconocer los equilibrios básicos que sostienen el ritmo normal de las cosas creadas, quiere decir no tener consciencia ni de vuestra identidad, ni de la real identidad de Dios.
¡No poner en práctica cuanto os ha sido concedido por el genio solar Cristo, quiere decir estar muertos!. La redención es una conquista personal. Ser redimidos significa la aceptación de la Ley, la práctica, el absoluto respeto de los capítulos que La componen.
Para esta Ley no existen compromisos o prevaricaciones. Existe, como humanamente se dice: el error para conocimiento, pero no la perseverancia en el error.
"Errar es humano, perseverar es diabólico". ¿Hasta cuando queréis ser diabólicos?.
¿Cuánto queréis esperar, todavía, para redimiros y ser finalmente a imagen y semejanza de los "Elohim"?.
LAS DISTRACCIONES INÚTILES hacen caer en un cansancio psicofísico infructuoso y deletéreo para el desarrollo armónico de las facultades interiores.
Distrae todo aquello que os marchita en la forma, dejando abandonada la sustancialidad, la funcionalidad de cuanto es útil aprender para liberarse de los preconceptos que no dan ningún sostén al imperioso anhelo de sentirse libres y capaces de quitarse aquellas escorias que limitan la actividad de vuestra real personalidad e influencian negativamente los valores universales que son innatos en la eterna ley de lo creado.
El tiempo es precioso y las formas rutinarias de ciertas distracciones infructuosas no lo utilizan positivamente, sino más bien, producen distonías y apatía por aquello que, más que cualquier otra cosa, debe estar vivo en vosotros: sustancialidad, experimentación consciente de cuanto os puede conceder evolución y conocimiento de la verdad.
EL DEMONIO vive, si vivos son los instintos que le dan vida y lo personifican.
El demonio muere, si a él le son opuestas la serenidad de la consciencia y la virtud del Espíritu Santo.
"El diablo existe, ¿pero en función de qué?". El diablo existirá hasta que los hombres tengan más necesidad de él que de Dios; hasta que los hombres prefieran el odio al amor, el mal al bien, la guerra a la paz, el egoísmo al altruismo, la injusticia a la justicia. Al diablo lo nutren los hombres porque aman todo aquello que él ofrece. El diablo es el medio de la tentación, el medio de la prueba. El diablo no es, ni nunca podrá ser el fin de nuestra ascensión. Dios es el Fin.
Los hombres pueden quedar, pero no para siempre, sus súbditos. Cuando los hombres hayan aprendido a tomar al bien en lugar del mal, serán súbditos e hijos de Dios. Entonces, y sólo entonces, el diablo no tendrá más razón de existir, porque su función habrá terminado. La elección, si él debe, o no, existir es sólo nuestra.
¡Recordadlo!. Si el amor es más fuerte que el odio, el bien más fuerte que el mal, la paz más fuerte que la guerra, el altruismo más fuerte que el egoísmo, la justicia más fuerte que la injusticia, el diablo perderá y se disolverá porque ya no tendrá más razón de existir. Entonces dirá: "He ahí, Señor, son todos tuyos". Entonces él se volverá el Arcángel del Bien.
TEXTOS DE ESTUDIO
El Arcángel Luz, Lucifer, se rebeló contra Dios por orgullo. Él es el indispensable polo negativo en la cósmica realidad del devenir sin fin. Es el colaborador indispensable de Dios sobre planos espirituales. Tiene la función de presidir a valores relativos y transitorios de la materia. Este colaborador de Dios hace la voluntad del Espíritu Primigenio para volver a llevar, a los humanos, a las Leyes de la creación.
Es la conciencia que opera en el nombre de la Justicia de Dios. Desde el inicio el Arcángel Luz había decretado los presupuestos ideales de los cuales habrían brotado las cuatro potencias elementales, organizadoras en el escenario de la manifestación material (fuego, tierra, aire, agua), tutores indispensables de las plateas de los mundos, en donde se alternan todos los contrastes decretados por la ley del dualismo en el cual nace el hombre.
¿De quién se ha servido Dios para probar la integridad del profeta Job?. ¿Dios puede, o no puede, todo?. En la oración del "Padre Nuestro" está escrito: "No me induzcas en tentación"; ¿De quien se serviría el "Padre Nuestro" para inducirnos en tentación?.
¿Cuál es el medio?. ¿Quizás el diablo?. ¿Con qué permiso el diablo ha tentado a Jesu-Cristo?. ¿Si Dios no hubiese querido, el diablo lo habría podido hacer?. ¿Si lo hubiera podido hacer sin Su permiso, en que consistiría la Omnipotencia de Dios?. El diablo da miedo si no se conoce a Dios. Dios no tiene rivales. Somos nosotros quienes atraemos el valor negativo o el valor positivo. Es nuestra libre elección.
El Diablo eres tú, hombre, que siempre quieres arriesgar contra Dios, con el máximo del límite que te parece consentido.
Después de algún apocalipsis, te encuentras sólo y desamparado y quisieras despertarte como de un sueño infernal que tú mismo te has construido.
Hombre fullero, aventurero de la contienda, que te alejas de la justa aventura del Bien, de la conciencia, libre y abierta, universal, de su verdadera y eterna patria. Y quedas prisionero por ser un impávido desobediente.
Al temor de Dios, antepones el capricho de la espera.
¡Mira!. Si los elementos de la naturaleza se comportasen como tú, ¿tú, dónde estarías?.
¿Y de qué perdón querrías aprovecharte?
¡Hombre de cera y de arcilla!
¡Hombre de orgullo de paja, que amas el fuego para volverte más inútil que antes!.
Sobre este planeta vuestro existe, desde hace tiempo, la conciencia adversa que, en verdad, personifica aquello que vosotros denomináis Satanás, o demonio. El demonio, o Satanás, existe y opera en donde la dualidad es capturada y vivificada por una conciencia adversa.
Aquellos que están evidentemente entregados al mal y operan para edificar el mal con el fin del mal, nutren esta monstruosa y adversa consciencia que en ellos encuentra habitáculo y personificación.
La adversa conciencia es de atávica formación y, aún no siendo intensamente operante como en un tiempo, todavía hoy la sólida raíz está entre vosotros terrestres (Caín).
La adversa conciencia edifica las obras en sentido contrario de como las edifica la justa conciencia. Si la adversa conciencia mira a predisponer los presupuestos idóneos para provocar la perdición del prójimo es porque, transmutando el bien en mal, extrae linfa y poder de personificación con el fin de gozar en el extremo vicio del mal.
Es verdad, pues: aquel que edificando el mal, con el fin del mal, produce los presupuestos idóneos con el fin de provocar la perdición de su prójimo y en verdad, está cogido de satánica conciencia.
Aquel que actúa y operando edifica las propias obras con el fin de provocar destrucción, muerte y tribulación a su prójimo es en verdad cogido de satánica conciencia.
Aquel que persigue a su prójimo para sacar placer de su sufrimiento, para gozar de personales beneficios con tal malvada conciencia es en verdad, atrapado por demoníaca laboriosidad.
De estas conciencias adversas hay muchísimas sobre vuestro planeta y, no pareciéndolo, también es verdad que estos son los verdaderos culpables de todos los males que os afligen.
La adversa conciencia, privada de cuerpo pero no menos operante y más tentadora, es la suma resultante de una actividad cargada de arte maléfico, mientras la suma de todas las conciencias adversas, privadas de cuerpo o encarnadas, es la personificación de Aquel que vosotros llamáis Satanás o demonio. Cuando un ser se deja arrastrar a las debilidades que caracterizan Su poder, éste se vuelve una fácil presa y un posible habitáculo de las adversas conciencias, dando a éstas la posibilidad de manifestar su vitalidad y sus maléficos instintos.
Cuando un ser no se deja arrastrar por las debilidades que caracterizan su poder y se conserva integro en justicia, amor y verdad, éste se vuelve un puro habitáculo de la Conciencia Crística, negando así a las conciencias adversas la posibilidad de manifestar su vitalidad y sus maléficos instintos.
Aquellos nada pueden hacer contra la Crística Conciencia y, al contrario, son obligados a sufrir e implorar purificación y expiación, con el fin de rehabilitar la propia ennegrecida conciencia.
Mientras aquellos que viven con el temor de las Leyes de Dios, difícilmente, si están arrepentidos y aconsejados, caen en la red de los malvados corruptores de conciencias, edificadores de perdición.
¡Liberaos, almas de las tinieblas y del mal, y laborad con la Voluntad del Verbo de Dios si os es querida la salvación!.
Bienaventurado sea quien, por fe, abre la puerta secreta que conduce ante la Verdad Eterna.
Abrid de comprensión vuestro corazón y haced que este no sangre de odio y de venganza; no ayuda ser indignos consigo mismos, no ayuda hacer obra inversa de como impone la Voluntad de Dios.
Contra sí mismos y contra Dios están aquellos que se obstinan en practicar el arte del mal y no será,. ciertamente, feliz ni justo el tiempo que les espera. Y yo estoy aquí por esto, para rendiros manifiesto testimonio de la Voluntad de Dios. Y no serán, como aconteció en el pasado, las epístolas de exhortación a abriros los ojos y a desatascaros los oídos.
Más bien yo digo, habrá maravillosas obras del Espíritu en toda cosa viviente, sea esta piedra, sea esta carne.
Y así, como aconteció en el pasado, todavía sucederá en el próximo futuro el poder de la manifestación de la Divina Voluntad de los Cielos.
Y yo digo que ningún mortal podrá contar los latidos de su propio corazón por aquello que sus ojos verán.
Y nadie osará desmentir, ni con el solo pensamiento la Gloria de la Verdad Eterna de Dios.
Aquellos que intenten profanar la Luz visible del Pensamiento Creador quedarán eternamente desfigurados en el alma y en el cuerpo.
¡Ay, Ay!, yo digo a quien nutre el peor de los males para los días que vendrán.

"È LEY"
Cada cosa debe ascender con las alas del dolor y las pruebas del conocimiento. Es Ley, hijo, Ley de evolución. Los mundos materiales sensibles existen por esto, para edificar la conciencia y el despertar del espíritu, deseoso de vivir las experiencias del bien y del mal, del odio y del amor, de las tinieblas y de la luz, de la muerte y de la vida. A través de este sendero el espíritu produce la fuerza consciente de una laboriosa actividad, para que cada cosa creada retorne consciente a la Idea Creativa, al Origen, al Pensamiento-Manifestante. Cuando el espíritu se complace en dormir, de buen grado, en los meandros tortuosos del mal, la materia lo encadena y el dragón de los vicios lo tortura. La vía de la ascensión es dolorosa, pero si es verdad que la ascensión es sufrimiento, esto no es imputable al Creador, sino al mal uso de la humana sapiencia, al vicio de la desobediencia a las Leyes que gobiernan el normal devenir de lo Creado. Cuando el hombre prefiere elegir el odio, viene a faltarle el amor y, entonces, el sufrimiento se vuelve inevitable hasta que no haya concebido el complemento positivo. La Luz Cristica ha llevado al mundo la Verdad para una ascensión feliz; a los hombres les ha sido dada la Ley del Real Conocimiento. Si el hombre prefiere el mal, es inevitable que la justicia se anteponga al amor, con el fin de que venga reprendido y dolorosamente despertado al Bien.
El Padre nos deja ir, dispersar, alejar, y calla.
Nos deja madurar la semilla del sufrimiento, nadar entre las insatisfacciones, seducidos por el enemigo invisible, envueltos en el fango como si fuese ungüento precioso, hasta que Su Gracia nos rocíe con las más repugnantes amarguras para inducirnos a buscarLo.
Tú que das por maestro el dolor y golpeas para curar, nos pruebas hasta la muerte para no dejarnos morir sin Ti.
No creáis posible la anulación completa de la involución, sino proponeros creer y querer, con resolución y con fuerza operativa espiritual, en la inmediata y también posible metamorfosis del movimiento involutivo.
Si el movimiento involutivo es mal, no considerarlo tal antes, puesto que de tal movimiento se despierta en nosotros la sensibilidad de la conciencia y, por consiguiente, la concepción del movimiento evolutivo.
El movimiento involutivo es impulso-causa, la sensible vibración del hipersensible conocimiento. Sin éste la concepción quedaría en la inmovilidad inconsciente.
Por tal razón existen específicos movimientos involutivos que, si, aún, tales nos parecen a nosotros, son necesarios para determinar el progresivo conocimiento de la evolución.
Es, también, verdad que nosotros somos, pero todavía es más verdadero que el principio de nuestra existencia será siempre un movimiento involutivo de lo manifestado y de lo no-manifestado, del inconsciente y del consciente, pero el poder de una inmediata metamorfosis es innato en todos nosotros.
Puesto que el movimiento de lo no-manifestado consciente - hipersensible y el movimiento de lo manifestado inconsciente-sensible están en contínua obra, entre ellos, acontece que tal obra produce una racional y metódica evolución del conocimiento.
Por lo cual, aquello que nosotros llamamos mal, no es otra cosa que una manifestación temporal del efecto contrario de aquello que nosotros, inmediatamente, juzgamos justo, bueno y consciente.
Es pues verdadero que la involución y la evolución operan para un mismo fin y para un mismo plano: "Conciencia".
Si queréis ser libres, convenceros de no poseer nada, no dejaros coger por la fascinación posesiva y egoística de aquello que muta y desilusiona.
En el viaje de retorno, el desapego de aquello que creíais poseer es duro y doloroso y os atará, por mucho tiempo, en la oscuridad del sensible material.

"HABÉIS PERMANECIDO ANIMALES"
No habéis asimilado y desarrollado la mejor parte del injerto genético: "¡El discernimiento!".
Vuestros instintos materialistas no se han alineado al progresivo desarrollo de la inteligencia. Usáis vuestra inteligencia para fines más negativos que positivos. Más destructivos que constructivos. No habéis conseguido disociaros de los instintos de las actitudes de los espíritus colectivos de los que provenís.
Pero, ya que ignoráis el proceso de cuanto la Idea omnicreante manifiesta, os escapa por falta de "discernimiento", la imitación con instintos, actitudes, movimientos y deseos de aquella especie animal, que, en cada ser humano se personifica y evoluciona.
¡Esta es la verdad!
Recordaros bien: el hombre está en el vértice de la pirámide de las especies animales realizadas sobre el plano evolutivo. Es fácil individualizar, en el hombre, las características del animal que personifica.
PROFECÍA SOBRE LA SEGUNDA MUERTE
Todo vendrá purificado y todo resurgirá a nueva vida. El mal será derrotado y sus partidarios encerrados y atados en un grumo de primitiva materia, en un denso mundo, en donde recomenzarán las debidas experiencias para aspirar a alcanzar el punto ascensional, el despertar de la segunda muerte. Así está escrito para el Árbol de la Vida de este planeta.

La comunión del espíritu con la carne, de la energía vivificante con la naturaleza corruptible y mutante, debe estar siempre activa, presente en constante y armónica convivencia.
El eterno y el mortal no deben, en ningún caso, separarse en los valores que los unen para experimentar, adquirir y realizar el supremo conocimiento del porqué del existir.
El espíritu es conocedor de la verdad, pero no lo es la carne hasta cuando no habrá vencido sus debilidades y no se haya sublimado como oro fino. La conciencia, colaborada por las virtudes eternas benéficas del espíritu y de la sublimación de la carne, se vuelve fuerza divina: se vuelve Amor Crístico.
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