
PIEDAD, CARIDAD,
CONOCIMIENTO, FE
"Tengo fe
porque he comprendido".
Es Poimandres que te habla:
"El infierno y el paraíso, el mal y el bien, el odio y el amor, habitan en cada uno de vosotros.
Sois siempre vosotros a querer el uno o el otro. Si no sois conscientes de los efectos que producen estas fuerzas complementarias, entonces debéis necesariamente experimentarlas.
Sólo entonces estaréis en grado de comprender él por qué de la infelicidad o de la felicidad, de la alegría o del dolor, del odiar o del amar.
Ha sido dicho que "si conoces lo que produce el amor, no puedes no amar". Si maltratáis el bien, el mal se manifiesta y os domina.
"No sabía" no es justificable si, experimentando, has conocido los efectos que produce la verdad de lo uno y de lo otro.
La sabiduría nace del conocimiento de aquello que desarrollan estas aparentes fuerzas opuestas ".
Antes de conocer a Eugenio, buscaba, buscaba, y una nueva apertura me había sido preparada por un sublime maestro: Paramahnsa Yogananda.
"¿Por cuánto tiempo os dejaréis cortar, inertes, por la guadaña de la muerte, porque nunca habéis tentado, durante vuestra vida, vencer a Maya, la ignorancia?".
Y en esta dimensión humana, social, mi juventud se debatía para conquistar el discernimiento entre realidad de la Verdad y realidad de la ilusión.
No era fácil liberarme de la red de este diferenciador: ¡la ilusión cósmica!. ¡Este poder mágico de la creación, este juego divino que tiende a ofuscar las tensiones humanas desviándolas de la conquista de las leyes del Espíritu!.
Y, todavía, me era difícil concebir el sentido de la compasión oriental, que conduce a la apertura del corazón y a la iluminación.
P. Yogananda es el ejemplo de quien, olvidando la egoística beatitud, vuelve a la dimensión del dolor que es un sendero más largo y difícil por amor a la humanidad, a través de la Iluminación. Compasión o Piedad son el Conocimiento de amar al prójimo en Dios, son la fuerza y la sabiduría en Dios. Aquel que lo da todo sin recibir nada a cambio.
El hombre piadoso es iluminado para sublimar el sufrimiento y amar con conocido sacrificio.
"Mi sufrimiento no es casual, sino causal, porque es a través de éste que catalizo aquellas frecuencias espirituales que se pueden perder si no son corroboradas y alimentadas por cuanto el dolor produce.
Estas son características que revelan una verdad conformada por quién conocía una realidad que, a menudo escapa: "Bendecid a quien os hace sufrir".
Si el cielo ama, prueba, y el cielo sabe porque prueba.
Hágase la voluntad del Altísimo.
Para mi no es un misterio el dolor de todos aquellos que están en el mundo pero no son del mundo".
Si no se vive una realización, si no se llega a esta con pena de desesperación, no se puede concebir el renacimiento.
Las palabras y los pensamientos quedan tales, fríos.
La compenetración en la idea divina, en esta dimensión, puede ser asumida con el dinamismo, un dinamismo operativo de humildad, de voluntad de amor con todas las fuerzas de Dios.
Es cuando el Padre te deja solo y las fuerzas tentadoras y disuasoras buscan estrujarte, que puedes encontrarte a tí mismo para volverte como Aquél que es. Sólo la "fuerza primaria" del amor perseverante es tu amiga en el sacrificio.
Crecer significa ser conscientes de los valores eternos que corroboran de cordura los dinamismos existenciales y volverlos armónicos y equilibrados.
Vosotros no sabéis porque existís, pero no podéis ignorar que si sois, hay un válido motivo para ser, operar y ser todavía hasta volverse un instrumento directivo y no ejecutivo.
Nacer, mutar y renacer hasta que se alcance la realización de la propia real naturaleza divina. Entonces se es una gota de agua del océano, en el cual se vuelve una sola cosa, alcanzando la unión de la multiplicidad en la unidad.
El hombre se redime cuando renace conocedor de su dignidad humana y divina.

El hombre es un instrumento programador de la ecología universal.
El debe ser consciente de esta verdad fundamental. Debe ser plenamente conocedor de los valores operativos de la tercera dimensión.
La sintonía que liga el humano al divino es el Amor y la Armonía de las pequeñas cosas que edifican el Amor y la Armonía de las grandes cosas.
En la economía del cosmos, toda cosa creada y manifestada es siempre una sola cosa.
Pero si degeneráis y perseveráis, quedáis privados del real conocimiento que es la sola vía que conduce a la realización del Ego Superior, coordinador de evolución e instructor de las portantes existenciales.
El desprecio hacia las cosas materiales es una fuerza activa que evidencia la Piedad hacia Dios que es lo contrario de la ofensa, por consiguiente respeto hacia la voluntad de asemejarLe.
Y así es el sacrificio de la Madre, de los Mensajeros, de Dios que del Espiritu renace en la materia.
Así es la ley del sacrificio de los tres Reinos que se ofrecen con amor para ser transformados, evolucionados a través del hombre y sus expresiones dinámicas.
Este estado de consciencia superior tambien podría llamarse "Fe":
"Esta Fuerza, omnipresente que jamás tiene reposo, que se libera con emisión de energía" decía Eugenio.
¿En verdad, quien de vosotros conoce la realidad de esta titánica fuerza que actúa constantemente en las sensibles estructuras hiperfísicas de vuestra alma?
La fe, en verdad, es una innata predisposición que pone, en cada instante, al habitáculo del Espíritu en una fase posible de autorrealización de las fuerzas edificadoras del Ser eterno y divino que se detiene en tal manifestación. La fe es un veraz bálsamo capaz de sacudir el sueño de Aquel que está inmerso en los sueños de la vida y de las obras limitadas del espacio y del tiempo.
En verdad, quien tiene fe y por su medio creerá y edificará en la vida, ciertamente realizará aquel invisible puente que une el Ser relativo al ser Absoluto y todas las cosas limitadas a las cosas ilimitadas.
Ante la fe pura, las barreras del espacio y del tiempo cesan de existir porque es verdad que entonces, el espíritu se habrá elevado en su verdadera gloria.¡Al decir ésto, con juicio y sabiduría, comprenderá!.
"La Fe es una sintonía de salvación".
La Fe, la Paciencia y la Humildad son las vias maestras que conducen hacia la fortaleza espiritual.
Sólo cuando habréis alcanzado esta luminosa meta, sentiréis en vuestros corazones el latido potente del corazón de Dios.
El coraje que el Padre glorioso os concede está en perfecta sintonía con la fe que poseéis para la superación de las debilidades que os vuelven incapaces y miedosos.
Hombres de poca fe, hombres a quienes falta la voluntad de atraer sobre si la Gracia del Señor.
Hombres tibios, privados de la fuerza que quema al Espíritu y al corazón de pasión, como la que tuvo el Maestro para poder recorrer la vía triunfal de la divinidad.
Si os dejaréis coger por el sueño, estaréis perdidos.
¿Por qué decís:"Queda con nosotros Señor porque se hace noche"? Vuestra tibieza nace del miedo de no estar tutelados y aliviados de las dificultades que vuestra pálida fe no consigue quitarse.
Aquello que siempre ha diferenciado la actividad de Eugenio, ha sido la diligencia. He conocido y vivido durante años al lado de Eugenio esta energía que no tiene reposo.
El período divulgativo de Valverde del 72 al 76 ha sido el más provechoso de encuentros y viajes.
He estado casi todas las tardes, hasta la noche, sin horario, a ver pasar ríos de curiosos, periodistas, estudiosos, amigos pasión pasajera, interesados en recibir quien sabe que cosa, como hacerse transportar en un autobús hasta las escarpadas pendientes del monte, del propio sendero a recorrer con toda la fatiga necesaria. Llegados allí, teniendo que apearse para poner en práctica, desaparecían o se rebelaban desilusionados.
He acompañado a Eugenio en numerosos viajes, en Italia, Norte de Europa, España, Sud América. He oido repetir las mismas enseñanzas infinitas veces con infinitos matices y estados de ánimo.
He visto infinitas bocas abrirse e infinitas mentes meditar. Y Eugenio siempre estaba dispuesto, contestando aún sin que las bocas hubieran vuelto sonora la pregunta, aconsejando, reprendiendo, leyendo en el alma, con lágrimas o con alegres carcajadas. Eran momentos en los cuales, yo mismo, ya no sentía mi cuerpo sino sólo la vibración.
De vez en cuando decía al grupo de los más intimos: "Ahora estáis viviendo envueltos en algodón. Vendrá el tiempo en el que las pruebas seran terribles y no se quién, de vosotros, será capaz de superarlas".
Estos estímulos al discernimiento eran intercalados por los más largos momentos de enseñanza y apertura de conciencia.
Aún si muchos coloquios eran de aparente consolación acariciante, en verdad predisponían a comprender que es la Luz, la Fe, la Vida, las Leyes de la Naturaleza Divina:
"Luces de mi Luz viviente, no os asalte la duda si verdaderamente conocéis los poderes de Mi Ley y los Divinos Valores de Mi naturaleza viviente.
Vosotros sabéis que yo no soy la expresión de la humana ley, no soy hombre, soy Dios y, como tal, también soy Aquel que está viviente en cada cosa que es parte de Mi mismo.
Vuestra vida es Mi vida, vuestra sonrisa es Mi sonrisa y también vuestras alegrías y vuestros dolores son Míos.
Yo os he querido vivientes en el tiempo de Mi Obra en el mundo en el cual habéis renacido.
Yo os he acogido, uno por uno, y a cada uno he dado Mi voluntad y un cometido a desarrollar.
No os asalte la duda y no se debilite la Fe que he vuelto a encender en vuestros corazones.
No se debilite vuestro coraje y no se apague vuestra esperanza, si a menudo estáis forzados a hacer aquello que no quisiérais hacer, a oir aquello que no quisiérais oir, a ver aquello que no quisiérais ver, a tolerar aquello que quisiérais repeler.
Recordaros, siempre, que estáis en el mundo y no sois del mundo y Mi Divina Luz está en el mundo. A través de vosotros, Mis Angeles preparan a aquellos que yo he señalado para ser despertados y para que hablen de Mí, de Mi Verdad, de Mi Tiempo y de Mis profetizados designios que deben desarrollarse y cumplirse.
Los poderes de Mi Ley están en plena actividad y toda cosa es removida, agitada y destinada a la purificación. Los valores Divinos de Mi naturaleza viviente están manifestados en vosotros, en vosotros que sois Mi Palabra y la Fuerza que de esta emana.
A vosotros ha sido confiado el cometido de fermentar el Bien, la Justicia, la Paz y el Amor de Mi Celeste Reino y de exaltar entre los pacíficos y los mansos la Ley de la Fraternidad Universal y la inmensa felicidad que tal Ley edifica en las almas y en los corazones de los hombres.
Esto os ha sido confiado por Aquél que fue, es y será vuestro sostén, vuestro seguro guía, vuestro espiritual consuelo. Él es y será siempre la Pura Expresión de Mi y de Mi Eterna Verdad, Él es el Primero y el Último, el Alfa y el Omega.
Ahora os digo: nadie conoce aquello que edifica vuestra obra, pero Yo sí, Yo conozco los frutos que se maduran. También conozco aquellos que os procuran sufrimientos, que os calumnian, que os persiguen y se rien de vosotros. Estos no saben que haciendo ésto, me lo hacen a Mi.
Pero Yo los reprenderé y los llevaré allí, donde ninguno de ellos quisieran ir. No temáis, vosotros que estáis en Mis Gracias y que por Amor Mio no tenéis reposo. La Beatitud será vuestro premio y en Mi Reino estará vuestra casa, moraréis eternamente en Mi Luz de Amor y de Paz, de Belleza y de Felicidad.
Sedme fieles hasta el último instante y tened en vuestros espíritus la alegría que os he dado. Vosotros sois Mi Luz Viviente en el mundo, no os asalte la duda, porque es Verdad cuanto, por medio de mi siervo y hermano, os he dicho y os diré".
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