
VIBRACIONES
"El movimiento común es único;
los movimientos de los cuerpos individuales
son múltiples".
La morada de la Fuerza Omnicreadora del Padre de lo Creado y de lo No Creado, de lo visible y de lo invisible, está en el átomo de hidrógeno.
En el átomo de hidrógeno se alberga toda la genética del cosmos.
Desde su morada, la Fuerza Omnicreadora determina las diferentes dimensiones y los elementos que las constituyen.
Es verdadera Su Omnipresencia, Su Omnisciencia, Su Omnipotencia.
Sin Su presencia nada puede manifestarse. El espacio es ocupable sólo si Su fuerza está presente y móvil.
Como ya ha sido explicado por el hermano Hoara, el átomo de hidrógeno es el átomo primordial y primario. La variación de sus frecuencias comporta una determinación constante y precisa en las diversas estructuras dimensionales de la materia, tanto sólida como dinámica.
La ley de la fuerza omnicreadora está sostenida por el inmutable instinto del devenir y por los equilibrios de los diferentes dinamismos creativos de forma y de sustancia. Desestabilizar los dinamismos comporta una anómala actividad creativa.
Cuando coercéís la estabilidad de los elementos os coercéís a vosotros mismos; desestabilizáis vuestros equilibrios evolutivos y existenciales.
La degradación del átomo de hidrógeno conduce, inevitablemente, a la anulación de las vibraciones que instruyen la vida.
"No separéis cuanto Dios ha creado y unido".
Vuestras enfermedades físicas y psíquicas y la lenta capacidad evolutiva de vuestra especie, son debidas a las frecuencias anómalas que las estructuras micro-cósmicas sufren, violentando así los equilibrios de la Fuerza Omnicreadora, siempre presente en toda cosa.
La desintegración del átomo de hidrógeno descompone radicalmente sus estructuras creativas. De aquí el lento e inexorable fin de la vida.
Debéis convenceros de que estas verdades son fundamentales para poder comprender la real naturaleza de aquello que vosotros llamais "Espiritu Santo" u otro que hace parte de vuestros cultos.
Nuestros conocimientos físicos dan como velocidad de movimiento perpetuo de los electrones sobre el nucleo de 1016 vueltas al minuto.
¿Puéde ser controlado el movimiento de la energía que determina la manifestación física?
He aquí las revelaciónes de Adoniesis:
"A nuestra ciencia le es posible el control del movimiento de la energía que determina la manifestación tanto física como astral.
Poseemos el conocimiento de la causa que determina tales efectos y sabemos que tal conquista brota de un conocimiento aplicado a la ciencia o viceversa, evitando en el modo más absoluto la exaltación de nuestras inteligencias y obedeciendo a las leyes fundamentales de la causa primaria de la Inteligencia Creativa del cosmos".
¿Es posible determinar un cambio controlado de una densidad material en astral y viceversa?.
"Tambien tal cambio es posible en el modo más consciente, pero es necesario dedicarse con mucha seriedad y sentido de absoluta responsabilidad. Sería un verdadero acto criminal concederos, así como sois, un conocimiento tan delicado y de alto concepto moral y espiritual, ¡Sabemos ya que abuso haríais!".
¿Puede el hombre volver a ajustar la dinámica de su cuerpo físico, restableciendo la recuperación de la vida después de haber sufrido un coercitivo desequilibrio y, por consiguiente, la pérdida total o parcial de la energía psíquica (muerte)?.
"El hombre lo puede todo; sólo que todavía no es capaz de conocerse a sí mismo.
A menudo el miedo a la muerte lo limita, porque se obstina en creer que todo termina allí.
El cuerpo de Jesús, después de la intervención coercitiva, fue totalmente rehabilitado, en todas sus funciones. También el de Lázaro: ¿Os recordáis?.
Y bien, nuestra ciencia también puede hacer ésto, porque conoce la total disposición del espíritu creativo respeto al amor que se concede y del cual él se nutre".
¿Existen seres capaces de controlar el dinamismo de la energía psíquica y poner ésta en condiciones de obedecer a un programa en vez de otro?.
"Cierto que existen y también en vuestro mundo. Pero vuestra ciencia conoce, sólo, una limitada parte de aquello que es el edificio viviente del hombre y se vuelve sólo garante de aquello que prefiere conocer, sobre el plano exclusivamente material. Los científicos terrestres sólo creen en la resultante de una combinación química:
el hombre es, para ellos, una resultante química y nada más. Es indudablemente verdadero que el hombre físico es un instrumento instruido por un dinamismo diferenciado de la energía psíquica y por lo tanto obligado a una organización psico-bio-física, pero también es verdad que éste posee, igualmente, la causa primaria que es la eterna e inmutable Inteligencia del cosmos (Dios, como vosotros lo llamáis).
La causa que determina la diferenciación de toda cosa visible e invisible es la prodigiosa Inteligencia que todo compenetra y todo instruye con leyes que no se pueden impunemente transgredir, sin sufrir los efectos. Su naturaleza no es físicamente sondeable, pero os aseguro que es Omnipresente, Omnisciente y Omnipotente. Esto ya deberíais saberlo hace tiempo. Y bien, queridos hermanos, es de este gran e insondable Amor del que se sirvió Jesús para curar a los lisiados y dar la vista a los ciegos.
En vuestro mundo existen seres capaces de excitar este supremo cosmogónico dinamismo hasta el punto de forzar la psique a la completa rehabilitación vibratoria y, por consiquiente, al restablecimiento de la dinámica bio-física del cuerpo.
Tambien es verdad que el hombre, por el momento, sólo puede intervenir en estos casos limitados pero vendrá el tiempo en que llegará a rehabilitar completamente los órganos en descomposición gracias al conocimiento superior de los movimientos diferenciados de la energía psíquica, propuestos por los valores espirituales que, todavía, no estáis en grado de desarrollar conscientemente, responsablemente y con la fuerza de amor más grande de todos los amores. Para nuestra ciencia espiritual estas prácticas ya son muy, muy viejas".
Si la energía es materia y la materia es energía, ¿cuál de los dos aspectos es primario y cual secundario, considerando el hecho que la materia posee un movimiento mucho más lento con respecto al de la energía en su real dimensión?.
La energía es la fuerza primaria y la materia la secundaria, pero es, también, siempre la misma cosa.
De hecho la materia no es otra cosa que energía en un movimiento diferenciado, pero también siempre energía solar. Igualmente se podría llamar: "HHelios".
La psique, o mejor la dinámica de aquello que vosotros llamáis vida, organización material sobre el plano mineral, vegetal y animal, la secrega "HHelios".
El hombre es la resultante de movimientos diferenciados de la psique de los tres estados citados, un movimiento vibratorio más alto con relación al inicial mineral. Con esto no he dicho que el hombre físico sea la máxima expresión del dinamismo psico-material de la energía primaria que secreta "HHelios".
Existe, y creo haberlo ya dicho, la Inteligencia del cosmos que todo compenetra , que todo instruye, que todo determina. Este dinamismo lo desarrolla el átomo espiritual que es justamente la causa primaria, o mejor "el Alfa", el principio inminente de todo plano manifestativo dimensional, condicionado por varios movimientos diferenciados "Omega".
Acelerando o disminuyendo el movimiento de la energía psiquica, ¿cuáles podrían ser las resultantes de estas diferenciaciones en el hombre, considerando ésto una vibración de energía densificada en la dimensión en que está obligada a manifestarse?.
Estas posibilidades están, en potencia, en el hombre. Las altas vibraciones de la inteligencia pueden, decididamente, intervenir sobre la dinámica psíquica y, consiguientemente, también sobre la física. Pero todavía son pocos aquellos que, sobre vuestro planeta, están en condición de sacar provecho de estas maravillosas posibilidades que ofrece la dinámica espiritual superior. Pocos ya lo hacen, pero son burlados, escarnecidos y perseguidos porque molestan la especulación y el beneficio de las industrias farmaceuticas y de todos aquellos que se enriquecen propinando venenos.
Es verdad que vuestra ciencia, la más consciente, con esfuerzos sobrehumanos y personales, ha conseguido modificar algunos estados vibratorios de negativos a positivos; pero también es verdad que niega, decididamente, la curación de la causa, dedicándose con apasionamiento a la cura de los efectos.
EXPOSICIONES PERSONALES DE ADONIESIS
AÑADIDAS A LOS RELATOS EXPUESTOS
Todo es movimiento.
Para ser más claro, todo es vibración sobre planos diferenciados y con ritmo de movimiento mínimo, medio o máximo.
Los cuerpos materiales pesados están caracterizados por un ritmo de movimiento mínimo en una dimensión inicial Mineral.
El desequilibrio inicial de uno, más uno, más uno todavía corresponde a 5000 vibraciones al segundo (vida mineral). Tal desequilibrio está destinado a aumentar con el consecuente incremento del poder vibratorio hasta alcanzar la completa sublimación y el desarrollo de una energía psíquica, que es la máxima expresión de la dimensión mineral.
Alcanzada tal sublimación, el mineral sufre un cambio sustancial tanto sobre el plano dimensional como sobre el vibratorio. La mayor aceleración del movimiento, 10.000 vibraciones por segundo, orienta a la psique a organizarse sobre el plano de la dimensión vegetal. Tal programación se desarrolla hasta alcanzar la dimensión animal y, consiguientemente, humana, 20.000 vibraciones por segundo (vida inicial del hombre).
Los hombres de hoy estan a punto de desarrollar el ritmo medio vibratorio de 35.000 vibraciones por segundo.
Tal vibración propone a la energía viviente condensada, un mayor ritmo y, por lo tanto, una lenta pero continúa transformación del hombre físico.
Sólo cuando el hombre haya alcanzado el último ciclo, 49.000 vibraciones por segundo, entonces advendrá la sublimación de la materia bio-física y, por consiguiente, la completa transformación de ésta en dimensión astral, que será el alcance del punto máximo del valor medio de la energía psíquica diferenciada.
Sólo entonces habrá alcanzado la personalidad astral, por tener completo dominio sobre los otros valores vibratorios inferiores o, mejor, de la energía materializada en ritmos diferenciados en los ciclos menores o medios iniciales.
La diferencia entre la personalidad astral y la espiritual consiste en el logro de la sublimación de la personalidad astral con 65.000 vibraciones por segundo, para luego iniciar la ascensión final hacía la sublimación del espíritu 99.999 vibraciones por segundo para estar en la conciencia dimensional de la naturaleza de la Inteligencia creativa de la energía Alfa, o Dios, como vosotros Lo llamais.
La Inteligencia Divina causa las diferenciaciones en los dinamismos de la energía psíquica que instruyen las organizaciones psicobiológicas del hombre. La diferenciación puede ser controlada influenciando el dinamismo cósmico Divino con el Amor Espiritual rehabilitando la psique, también de cuerpos en descomposición.
El Espíritu Creativo se nutre de Amor.
El H, Átomo Espiritual produce Helios, energía astral que secreta la psique, dinámica de vida en todo plano dimensional manifestado, en los múltiples movimientos diferenciados.
Las altas vibraciones de la Inteligencia pueden intervenir sobre la dinámica psíquica o física.
El universo invisible no es menor que el visible. Vuestra frecuencia visual no está en condición de concederos la visión del vasto panorama de una multitud de cosas existentes en el espacio en el cual vivís. Las frecuencias dimensionales, aún siendo diferentes, no impiden entrar en contacto con vuestras entidades físicas y percibir, a través de los diferentes campos vibracionales que instruyen los cuerpos invisibles, las actividades psíquicamente introducidas en el ámbito de su capacidad receptiva. Todo número y toda letra emiten una determinada vibración. Más números y más letras emiten otras tantas vibraciones. Los discursos son una secuencia vibracional, y no sólo los discursos, sino también los pensamientos, los actos en general. Todo aquello que viene trasformado en dinamismos vibracionales entra automáticamente sobre un plano de frecuencias dimensionales inmateriales. Tal plano se debe definir "frontera que separa al universo visible del invisible".
(ALI)
La Psique se organiza sobre planos dimensionales caracterizados por diferentes vibraciones: mínimo omega 5.000, medio 49.000, máximo alfa 99.999. El alfa es el átomo espiritual, la Inteligencia cósmica que compenetra, instruye, determina, es el principio inmanente condicionado por los diversos movimientos diferenciados omega.
Curando la causa, se curan los efectos. Las vibraciones de la Inteligencia pueden intervenir sobre la dinámica psíquica y, por consiguiente, sobre la física.

En 1972 Eugenio recibió el consentimiento de dar, a quien considerase oportuno, la posibilidad de mejorar el control psicofísico, llevando a la altura del plexo solar un rubí-corindón (sintético), tallado de una forma especial.

Lo denominó "Macromolécula o Esencia dinámica del Espíritu Creativo", y habría desarrollado funciones a través de la energía solar que puede transmutar las energías, psiquizándolas.
Naturalmente era simplemente un instrumento subordinado al verdadero estado psico-anímico-espiritual del portador.
Si no era usado positivamente, según el plano de las Leyes Universales en las cuales habría debido vibrar, no habría servido para nada.
No puede, por lo tanto, ser usado por cualquiera, a no ser, como banal collar.

Medio adormecido, veo mi parte etérica, noto principalmente los ojos brillantes, limpios, muy penetrantes que parecen maquillados, la miro profundamente casi confundiéndome, diciendo: ¡ya está, así estoy bien!.
La miro lo más detalladamente posible y noto al cuello un grueso rubí cuadrado achaflanado, en el pecho, como dos cuadrados el uno en el otro, pero estoy para despertarme y la imagen, el rostro, se vuelve cada vez más material, vuelvo a esta dimensión.
"Frecuencias psíquicas bajas, medias, altas".
¿A cuál de estas tres frecuencias pertenece el hombre, hoy?.
¿Qué comporta un mutamento de frecuencias?.
¿Cómo es posible coordinarlas?.
¡Hablemos un poco!.
El hombre de este tiempo está a punto de sufrir notables influencias de las frecuencias psíquicas medio-altas. Una posición bastante delicada si se considera que el aumento vibracional psíquico es de 45.000 vibraciones de más con relación a la baja frecuencia.
La actividad cerebral y física del hombre y de todas las especies vivientes sobre el planeta tierra se aproxima a las "ondas Veilter" de la cuarta dimensión. Una menguada toma de consciencia sobre estas nuevas frecuencias y sobre su responsable coordinación, comporta serias distonías en el ámbito de los equilibrios psico-físicos de los seres vivientes. Las superiores vibraciones no empleadas positivamente acelerarían los instintos negativos existentes, potencialmente, en cada individuo viviente.
Los jóvenes de este fin de siglo, más que los otros, perciben la aceleración que produce este cambio de frecuencias, exteriorizándolo con movimientos rítmicos desordenados y con acciones confusas y a menudo violentas.
Evidentemente, la culpa no es de ellos sino de la ciencia, aún incapaz de poner en evidencia la causa que produce tales cambios y por lo cual es necesario instruir una nueva metodología existencial, capaz de llevar a buen fruto la notable influencia que comporta la nueva frecuencia psíquica.
Es posible que se evidencie sobre el plano humano una acentuada capacidad de percibir y visualizar los valores cuatridimensionales, de tener perfecto conocimiento de cuanto, con las bajas frecuencias, no sea posible percibir, visualizar, oír y tocar.
El hombre, potencialmente, es el uno y el otro en una misma cosa: el uno es lento y el otro veloz, el uno está relativamente ligado a las bajas frecuencias y el otro a las altas frecuencias: "ponderable e imponderable".
La aceleración de las frecuencias psíquicas aproxima el uno al otro y esto comporta notables modificaciones que, si no son coordinadas positivamente, manifiestan inevitablemente una incompatibilidad de servicio y, consiguientemente, la inadaptación progresiva a las nuevas vibraciones: "autoanulación" o "autocombustión" del uno.

Las vibraciones, en el tejido etérico de una galaxia, son diversas y complementarias.
Vuestras vibraciones revisten un carácter negativo y es inevitable el impacto con las vibraciones positivas.
Observad bien la funcionalidad biofísica de vuestro cuerpo y las estructuras complementarias de los elementos que lo instruyen: cuerpos y anticuerpos, dinamismos físicos, dinamismos astrales.
En una galaxia existen componentes idénticos sobre un plano completamente diferente del plano en el cual se realizan vuestros valores existenciales. Cuanto se realiza en vuestra dimensión biofísica astral, espiritual microcósmica, igual de semejante es la realización en la dimensión macrocósmica, astrofísica, astral, espiritual. Cambian sustancialmente las potencias dominantes, con flujos y reflujos ordenados por una rígida ley emanante de la Inteligencia creadora que reside en el átomo primario sublimado (átomo espiritual).
Los seres hidrogenales son regidores universales creadores de la idea divina. Vuestro sol es logos de la idea divina y su luz es crística, siendo emanación de la voluntad suprema creadora (Padre de todas las cosas).
(HOARA)
En el interior de la pirámide de Keops está encerrado el Zed, pero, todavía no os es concedida la posibilidad de interceptarlo.
El Zed es un radiador cósmico, un memorizador, un depósito de las ideas divinas, un sincronizador, programador de aquello que está abajo, en relación con la voluntad que está en lo alto.
Sobre vuestro planeta existen, desde tiempo remoto, más "Zed" y sobre cada uno de ellos viene irradiada "la Luz de la Suprema Inteligencia del Cosmos", las intenciones de la Idea creativa.
De ellos han brotado los programas que se han desarrollado, que se desarrollan y que se desarrollarán sobre vuestro planeta.
EL GRAN SECRETO DE LA ESFINGE Y NUESTROS TIEMPOS
La esfinge es algo de lo más real y que mira, precisamente, más que a la fantasía a la inteligencia del cosmos. Millones y millones de hombres de todas las razas se han detenido ante esta enorme figura de piedra, dirigiéndose diversas preguntas. El silencio ha sido siempre su respuesta y jamás el hombre pudo dejar libre su atávica verdad, aprisionada en la majestuosa figura. Sus garras hundidas en la arena del desierto demuestran, todavía hoy, que está decidida a quedar así, hasta que el hombre descubra su secreto.
En verdad, el tiempo ha llegado y es, precisamente, el hombre quien tiene que dejar libre el enigma que la ha vuelto aureolada de gran misterio.
La esfinge es el puro testimonio de la presencia de Aquellos que el profeta Ezequiel vió sobre el río Chebar y que llamó Querubines, el testimonio de la presencia sobre la tierra de potentísimas Criaturas venidas de los abismos siderales para cumplir una misión divina. Su personalidad estaba llena de saber universal, de aquel saber que roza el completo conocimiento de todos los secretos del cosmos.
Todos los grandes profetas del pasado vieron, oyeron y operaron, a través de su continua e incesante intervención que, con medios de impensable ciencia y con dimensiones todavía desconocidas, imponían la formación de una progresiva conciencia que debía desarrollarse, lentamente, hasta alcanzar una base suficientemente idónea, para luego poder proceder al inicio de otro paso mejor. Toda la historia evolutiva de la humanidad está tejida de esta gran y universal intervención divina.
El universo en el cual nuestro sistema solar vive su cosmológica existencia está en continua evolución y el Espíritu Creador en continua obra creativa y es absurdo pensar que nuestro mundo, y el mismo hombre, no sufra la consecuencia de esta inmutable causa.
Los Querubines están, nuevamente, sobre la tierra para preparar un gran evento y, esta vez, han venido sin velos, sin tablas de esmeralda y sin el propósito de hacer construir una nueva Esfinge, pero decididos, porque ésta es la voluntad del Altísimo, a invitarnos a construir un mejor camino y prepararnos para mejores intenciones si queremos sobrevivir y volver a ver, todavía, otra vez la gran Gloria de Dios descender sobre este mundo para darnos el más grande perdón y la eterna felicidad tan anhelados en los tiempos de los tiempos.
La esfinge, finalmente, ha hablado.
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