
DUALIDAD, TRINIDAD, UNIDAD MASCULINA Y FEMENINA
"El principio es trino, invisible y eterno.
Él es Padre, Madre e Hijo.
El principio es pensamiento
y crea todas las cosas por poder infinito.
El Soplo es generador de movimiento,
el movimiento es forma,
la forma es vida".
Una noche que quedé solo, en Valverde, mientras Eugenio y otros habían salido, tuve un desdoblamiento en el que veía, a poca distancia, a una mujer que me sonreía, melancólica y yo les dije a algunos amigos que estaban conmigo: "¡Mirad, ahora entro en ella!". Y así hice, y nos volvimos uno. Y no estaba, de hecho, asombrado, más bien me sentía pleno en la máxima paz.

Muchas veces Eugenio me empujaba a meditar sobre conceptos de la dualidad que lleva a la complementariedad, a la Unidad. Dos aspectos efímeros de una única substancia, tanto por los dinamismos energéticos en los dos sentidos, como por la realidad dimensional humana, terrestre, de macho y hembra.
¿Pero la conjunción tiende sólo a alcanzar el equilibrio, según nuestra lógica, o algo mucho más profundo e infinito?
"Hijo, quien habla soy Yo, el Genio Cósmico, Aquel que tú sientes y no ves.
Escucha, hijo mío, escucha porque es verdad que el Espíritu del Creador está en ti para sembrar Sabiduría, Justicia, Verdad y Amor. Bendito sea siempre el día de tu renacimiento porque es verdad que tú eres el Renacido, el Uno y el Otro en una misma cosa y tu santa obra es bendecida por el Padre Creador.
Ahora escucha, hijo, y escribe tales enseñanzas para que tú puedas comprender mejor y mejor competir en la obra emprendida.
¿En verdad, qué sabe el hombre de la mujer, la mujer del hombre, el hijo del padre y de la madre y el padre y la madre del hijo?.
El hombre y la mujer se buscan, ambos, y ambos se desconocen.
Él busca y la ama, ella busca y lo ama y nunca se preguntan por qué están forzados a hacer esto y el por qué, como ellos, toda cosa creada actúa semejantemente.
En verdad, él la busca porque ella hace parte de él y viceversa.
Ellos están en dos, pero en realidad, son dos en uno y con el hijo, tres en uno.
Si para renovar la Unidad en la eternidad es necesario que el hombre y la mujer se vuelvan una sola persona, también es verdad que en la Unidad de esta dualidad existe el triunfo creativo de la Trinidad de Dios, manifestado. Así, todas las cosas creadas son semejantes al Padre Creador.
En verdad, la Trigeminidad está en todas las cosas, porque todas las cosas gozan del devenir continuo y eterno. Sobre este planeta, vuestro, la trinidad se expresa en dualidad y en potencia en el hijo, que es el devenir continuo de la Unidad Trigemina, es decir de Dios Manifestado.
Es verdad que en tal dimensión la Unidad Trigemina se manifiesta dividida en sus dos aspectos principales, pero también es verdad que la Trinidad es, indisolublemente, una realidad que encuentra glorificación y divino cumplimiento con el éxtasis del amor creativo.
En verdad, el Ser originario es eterno y se expresa en la dualidad de su naturaleza en la manifestación de una cantidad sin fin.
La Trigenimidad de Dios manifestado es una multitud, una gran multitud, una numerosísima familia, un numerosísimo pueblo. El principio de su Unidad es Dios Trino, la semilla de numerosísimas espigas.
Ahora es cierto que vosotros terrestres, en verdad, sois hijos de Aquel que todavía os es Padre y que fue el principio de todos vosotros. Vosotros, en realidad sois la suma de Su devenir, la totalidad de Su Unidad manifestada sobre planos y dimensiones diversas. Tu, hijo, eres parte de Mi, más bien, eres Mí mismo y tus hijos son parte de ti, de tu dualidad y de la Mía originaria Trigeminidad. Vosotros sois Mi mismo, ligados a Mi Unidad. Dios es Unidad y multitud al mismo tiempo.
Junto al principio de la Trinidad, hay otro: "La Ley de la Dualidad". Esta mira no el reordenarse de la Unidad en superiores sistemas colectivos, sino su íntima composición. Más allá de la Unidad está el "3", en su interior está el "2".
Esto en el sentido de que la individualización no es nunca una Unidad, sino siempre un dualismo que, en su aspecto estático, divide a la Unidad en dos partes, del ser y no ser, en dos mitades inversas y complementarias, contrarias y también recíprocas, antagonistas y también necesarias; en su aspecto dinámico es un contraste entre dos lados opuestos que se mueven y se balancean en un equilibrio inestable, que continuamente se desplaza y se renueva, es un ciclo hecho de dos semi-ciclos que se persiguen y se completan, es un íntimo pulsar según el cual avanza la evolución.
Este dualismo es el binario que guía y frena el movimiento sobre el que progresa la gran marcha de la transformación evolutiva. Doble es la respiración de todo fenómeno: fase de aspiración y de expiración; doble su pulsación: centrífuga y centrípeta; doble su movimiento en el avanzar y el retroceder.
La evolución está hecha de esta íntima oscilación y por el empuje de esta oscilación progresa. El devenir es dado por este íntimo contraste, el movimiento ascensional es la resultante de este juego de empujón y contraempujón entre las dos barreras inviolables, por lo cual el movimiento vuelve siempre sobre sí mismo; el fenómeno avanza mediante el apuntalamiento alternativo de estas dos fuerzas-mitad por las que está determinado.
El movimiento genético de la evolución es dado por esta íntima vibración que muta al ser de forma en forma.
Toda unidad es duplicada y se mueve entre dos extremos que son sus dos polos. El signo (+) y (-) está por doquier, y el binomio reconstruye la unidad que así aparece siempre como una pareja: día y noche, izquierdo-derecho, blanco-negro, alto-bajo, trabajo-reposo, delante-detrás, derecho-torcido, externo-interno, activo-pasivo, bello-feo, bueno-malo, grande-pequeño, norte-sur, macho-hembra, acción-reacción, atracción-rechazo, condensación-evaporación, creación-destrucción, causa-efecto, libertad-exclavitud, riqueza-pobreza, salud-enfermedad, amor-odio, paz-guerra, ciencia-ignorancia, alegría-pena, paraíso-infierno, bien-mal, luz-tinieblas, verdad-falsedad, espíritu-materia, vida-muerte, absoluto-relativo, principio-fin.
Todo adjetivo, toda cosa tiene su contrario; todo modo de ser oscila entre dos cualidades opuestas. Toda unidad es una balanza entre estos dos extremos y se equilibra en este su íntimo principio de contradicción. Los extremos se tocan y se reúnen.
LA DUALIDAD EN EL SER CÓSMICO
Ser "hijos conscientes en Dios" significa haberLo reconocido como Él, verdaderamente es y no como os ha sido impuesto de creerLo.
Está el ser cósmico existente pero no creado.
Está el ser cósmico creado, pero no manifestado.
Está, finalmente, el ser cósmico manifestado.
Vosotros, nosotros y todos los otros seres, operantes sobre planos dimensionales diversos, estamos por éste contenidos y a éste semejantes en el proceso manifestativo existencial y estructural, aún siendo extremadamente pequeños.
El principio es siempre el caos o mejor, la aparente caoticidad de los elementos dinámicos mutantes en elementos físicos. Esta verdad debería daros la exacta medida de los microscópicos procesos de flujos y reflujos en el programa de la economía creativa del cosmos.
También es verdad que su funcionalidad, considerada por vosotros negativa, en realidad no lo es, y esto porque todavía desconocéis las exigencias existenciales de su naturaleza macrocósmica.
(ADONIESIS)
"Escucha, hijo, escucha y escribe lo que, todavía, quiero decirte:
Aquel que vivifica los seres y las cosas manifestadas es el Espíritu Creativo, el Todo que comprende todos y todas las cosas creadas e increadas.
Dios es Su Conciencia, la vivaz célula de Su Inteligencia, la Luz de Su Luz, la Voluntad de Su Voluntad.
En el Cosmos, como tu bien sabes, son innumerables los Universos que contienen, a su vez, innumerables sistemas solares.
Conoces exactamente toda cosa sobre la evolución de la conciencia y no ignoras la ascendencia y la descendencia de ésta con relación a la dimensionalidad en la que se manifiesta.
Ahora, bien, yo te digo:
Hay constelaciones que cumplen el propio ciclo evolutivo en una dimensión completamente opuesta a la que gobierna vuestro sistema solar.
La palabra "opuesta" quiere decir "complementaria" para la Economía Cósmica, en la cual los diferentes movimientos evolutivos expresan Su Real Naturaleza.
Son niveles diferentes con cometidos diferentes.
Es lógico pensar cuan diferente es la materia sólida de la líquida y cuan diferente es la materia gaseosa de la líquida y de la sólida.
En verdad, esta variación comporta una actividad dimensional diferente la una de la otra.
Ahora, en algunos mundos, la conciencia del ser manifestado está íntimamente ligada al ciclo de la naturaleza dimensional de los elementos que componen la calidad exterior de su personalidad y, así, la actividad funcional de los órganos y de la vida.
Sobre vuestro plano existe una fuerza dualística que os consiente conseguir la unidad a través de la unificación de la dualidad y, así, el devenir continuo de la unidad misma.
Así no es en otros mundos donde el plano dimensional consiente a la vida de los seres conseguir la dualidad en la unidad misma y manifestar a la unidad el devenir continuo de sí mismos.
En verdad, la vida eterna existe y existe sólo en la dimensión en la que en la unidad se funde la dualidad.
El eterno femenino es parte integrante del eterno masculino, formando la unidad perfecta del ser trigémino.
La regeneración de su personalidad nace de la devoción en el amor creativo, creando, en la misma unidad de las dos naturalezas la tercera personalidad: el hijo, él y todos los otros destinados a devenir la imagen eterna de la vida eterna.
Los primerísimos habitantes de vuestro planeta, en principio, eran poseedores de estas cualidades y pertenecieron por tanto tiempo a la Jerarquía de los Seres eternos del Dios manifestado.
Todavía, en vuestros tiempos se simbolizan Adán y Eva pero, en verdad, no fueron los solos ni los únicos a tomar posesión del Edén de este planeta. En verdad hay pueblos que son la suma de otras unidades, es decir, de otros Adán y Eva.
En verdad, el pecado original ha existido realmente (habíamos hablado de la genética de Caín). Por tal pecado la naturaleza del ser trigémino se vuelve dualista, perdiendo así la inmortalidad y la bienaventuranza del Edén terrestre.
Él no pudo más edificarse a sí mismo, en sí mismo, sino que se desdobló a través del instinto del innato amor creativo y con la activa e indispensable colaboración de Aquel que, en realidad, fue y todavía es parte integrante e indisoluble de su originaria y eterna personalidad trigémina.
Fue así como, sobre la Tierra, nacieron las primeras cepas de la unidad desdoblada y multiplicada.
Sobre este vuestro mundo, existía y todavía existe la dualidad y, ellos al principio y vosotros hoy, lucháis desesperadamente para anular los efectos.
En verdad, la subida de la materia ya ha terminado desde hace tiempo y desde hace tiempo ha comenzado la del espíritu.
Los efectos de la causa, que originó una tan dura experiencia se apaciguan.
Ahora, la subida del principio ha tenido su verdadero inicio.
El hombre desea desvincularse de la rigidez que lo inmoviliza, todavía, en los efectos de un dualismo inconsciente, ignorado, que aún lo proscribe de conocerse, realmente, a sí mismo.
La consciencia ha crecido y la dimensionalidad, en la que ésta está obligada a manifestar la inteligencia, en radical mutamento, las reminiscencias, aún cuando, gravemente deformes en la actividad edificadora, son más claras y más rápidas.
El tiempo es mejor para el espíritu y peor para la materia.
La lucha no ha tenido fin".

ENSEÑANZAS
Los efectos sobre el plano dimensional de la dualidad son numerosísimos.
El mal propone la concepción del bien, el sólido propone la concepción del líquido, la noche propone la concepción del día, etc..También es verdad que la materia propone la concepción del espíritu. ¿Pero, en verdad, el espíritu qué es?.
Sobre la tierra conocéis la materia porque sobre vuestro plano dimensional os aparece tal como vosotros la nombráis pero, en verdad, ¿Qué es la materia?
Y, he aquí, hijo, el drama de la existencia y de los Cielos que impulsan la una y la otra naturaleza a competir en el devenir continuo del Cuerpo Cósmico.
Si te dejase imaginar, aún mínimamente, el complejo edificio que caracteriza Su devenir, las miríadas de estrellas que se podrían contar en el cielo se volverían una nulidad.

Poimandres: yo no puedo odiar aquello que no conozco.
"Es verdad, hijo, por eso te digo: nadie podrá conocer la alegría sin haber conocido el dolor.
El dolor es un medio y no un fin.
Así es el mal, así son las tinieblas, así es Satanás, así es la muerte, así es el odio. El hombre será verdaderamente libre sólo cuando, a través de los medios de que dispongo, haya conocido aquello que debe odiar y aquello que debe amar.
Él no podrá ser justificado si ha tenido la gracia de conocer aquello que antes ignoraba. Quien ha conocido el odio no puede no amar".
Poimandres, me equivoco si digo: el dolor es un amigo mío, porque es él el que me empuja a conocer el bien.
Las tinieblas son mis amigas, porque son ellas que me empujan a amar a Dios.
La muerte es una amiga mía, porque es ella que me empuja a desear y amar la vida.
El odio es mi amigo, porque es él el que me empuja a conocer el amor.
¿Es así, Poimandres?.
"Cierto, hijo, es así. Pero recuerda bien: el medio no debe ser el fin, si no se pierde la gracia y se cae en desgracia.
El medio, hijo querido, es Amor, Amor de Dios, es Ley de Evolución".

El inexorable proceso evolutivo de toda cosa manifestada no tiene otro camino, no tiene otra elección. Si matas, serás matado.
El conocimiento se adquiere con la experiencia.
Repetir la experiencia, después de haber seriamente cribado, asimilado los valores dualísticos, es imposible. El conocimiento es Verdad.

POIMANDRES TE ESCUCHA, HIJO, E ILUSTRA TU PREGUNTA PARA QUE LOS HOMBRES SEPAN.
"El bien y el mal conviven con el hombre a causa de su originaria desobediencia a las Leyes del Creador. Es libertad del hombre hacer fermentar, en el propio espíritu, el valor positivo o el negativo, Dios o Satanás, el bien o el mal.
El hombre posee en sí la luz y las tinieblas, la oración y la blasfemia, el amor y el odio. El hombre es Dios cuando ama, es Satanás cuando odia y dispensa dolores y todo cuanto hiere y oscurece la luz interior.
El bien no puede no ser Dios y el mal no puede no ser Satanás, cuando éste se vuelve fin a sí mismo. El hombre es potencialmente, desde su nacimiento, en agua y espíritu, mitad ángel y mitad demonio.
Si él, creciendo y aprendiendo, hace suya la ley evolutiva del Creador, consiguiendo ser a Su imagen y semejanza, no puede no devenir hijo de Dios y gozar de Su Excelsa visión; en caso contrario no puede no devenir hijo de las tinieblas, servidor del mal y privado del conocimiento de la Luz Creante.
Ignorando la Verdad no conseguirá ser libre, ni podrá evitar el crecimiento de Satanás en él. Si el hombre alimenta el mal y lo nutre de cuanto necesita para alimentarse y crecer produciendo odio, dolor, sufrimiento y sed de sangre, nunca podrá esperar, que en él, muera la fuerza dominante demoníaca.
El Anticristo está en el hombre y lo está hasta que éste esté contra la inmutable ley de justicia, paz, amor y fraternidad, sancionada en el pacto entre el hombre y Dios.
El hombre que no fortifica el propio espíritu y el propio corazón con cordura y sabiduría, obedeciendo a las Leyes Universales, no podrá aspirar a ser hijo de Dios.
Como tu bien sabes, el mal es el complemento del bien, las tinieblas el complemento de la luz, el odio el complemento del amor. A través de esta dualidad es posible sacar conocimiento, consciencia, evolución, y esto cuando el mal no se vuelve fin en sí mismo.
Sería imposible poseer el conocimiento del bien sin haber conocido antes la parte complementaria, o viceversa. El negativo y el positivo no son fuerzas opuestas, más bien complementarias. Se vuelven opuestas si se traspasa el desequilibrio superior a uno.
Las experiencias se edifican con tal desequilibrio y no existe otro sendero para conocer la verdad perdida con la caída, temporal, de la deidad.
Cuando el desequilibrio, superior a uno, excede, entonces es inevitable la rotura de la complementariedad y, consiguientemente, la imposibilidad de la convivencia de los dos polos opuestos, por exceso o por defecto. En la dimensión positivo-negativo, en realidad, el mal no existe, así como tampoco existe el bien.
Es el conocimiento de la verdad lo que cuenta y, sólo a través de los valores binarios, es posible conocerla y ser libres".
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