
CAPITULO X LA GALILEA DE LOS GENTILES
En este tiempo, el Anunciador, había cumplido la primera y la segunda parte de su programa. Se encontraba al inicio de la tercera y última. Sumido en meditación profunda, viendo caer el sol en el horizonte lejano, pensó en todos cuantos había encontrado a lo largo y ancho del planeta en sus continuas peregrinaciones; recordó sus nombres... Unos habían sentido la llamada y habían vuelto la espalda. Otros no habían tenido la fuerza suficiente en el último momento para arrancarse de sus ataduras tridimensionales. Sólo algunos habían seguido hasta las alturas que les había propuesto como morada. Sabía que nuevamente el reino sería ofrecido a los "gentiles", en cumplimiento de las palabras que fueron dichas y escritas: «Yo elegiré a un pueblo que no es mi pueblo. Instintivamente, la mirada se le desvió hacia una foto enmarcada en la pared. En la foto, podían verse a dos de los Apóstoles de Jesús camino del Sepulcro después de la resurrección. Eran los Apóstoles Pedro y Juan.
La foto le había sido remitida por vía de correo ordinario después de uno de los encuentros más importantes que tuvo en Santa María de la Estela. Fue un encuentro que para él tuvo un profundo significado, y llenó su espíritu de alegría y firmeza por la senda en que se habían reencontrado, y que cada uno, de nuevo en esta generación, estaban recorriendo. Recordó la vieja escena de los tiempos de Jesús cuando, dirigiéndose a Pedro y haciendo referencia a Juan, dijo: «¿Si yo quiero que éste permanezca hasta el fin de los tiempos, a ti qué?»
El viejo encuentro con los gentiles se repetía nuevamente y, como en el principio de la era, los mismos personajes se encontraban realizando el mismo trabajo, sembrando la misma semilla en los mismos campos. ¿Quiénes forman hoy el pueblo de los "gentiles", la nueva Galilea a la que fue prometido el reino? ¿Quiénes han sido y están siendo enviados nuevamente en medio de este pueblo que un día fue llamado a tomar parte del banquete?

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