
CAPITULO V MENSAJE PRIORITARIO: STOP ENERGIA NUCLEAR CON FINES BELICOS
El Planeta Tierra había entrado en la segunda década de los años 60. En USA gobernaba Kennedy, en la URSS, Nikita Kruschef, en Francia, De Gaulle; la Iglesia tenía entre manos un Concilio iniciado por un anciano llamado Juan XXIII que llegaría a la sensibilidad de todos los hombres de buena voluntad.
Las dos superpotencias se movían entre la guerra fría y la guerra caliente, empeñadas en una carrera de armamentos que exigía constantes experimentaciones atómicas en Ia atmósfera, en el mar o en el subsuelo.
La oleada de Ovnis que había sacudido la conciencia pública en los 50, había pasado. Los medios de comunicación habían dirigido su atención a otros temas más sensacionalistas y rentables.
Sin embargo, la calma era aparente. El «Programa Saras» había entrado en su segunda década, en su segundo tiempo y los representantes políticos, científicos, religiosos y el público en general, nuevamente iban a ser implicados en una vasta operación envolvente en todo el Planeta.
El signo que marcó el comienzo del segundo tiempo del «Programa Saras» fue un encuentro físico habido por el italiano Eugenio Siragusa en el Etna, en Sicilia, encuentro que se hizo público un año después a través del contenido de un mensaje que fue enviado repetidamente a los Jefes de Gobierno de los más importantes países de la Tierra.

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