
CAPITULO IV PRIMERA RESPUESTA EXTRATERRESTRE SOBRE GRANDES POTENCIAS
En nuestro planeta, todo se repite, todo vuelve en ciclos periódicos de tiempo. Y también los acontecimientos que han pretendido ser archivados, terminados o enterrados por los responsables políticos o militares de la seguridad de los Estados.
Los protagonistas del avistamiento de Monte Palomar una noche clara de principios de los 50, estaban tranquilos y habían vuelto a su trabajo habitual de astrónomos que trabajan por turno auscultando a voluntad los cielos con enormes ojos de cristal movibles y dirigibles a voluntad, cuando la situación se repitió casi en las mismas condiciones que la primera vez.
Había entrado el turno de noche en Monte Palomar. Era una agradable noche, estrellada, clara, la del 24 al 25 de abril de 1955.
Uno de los dos astrónomos que trabajaban aquella noche fue el primero en observar una poderosa luz que se movía de Este a Oeste, describiendo una órbita muy próxima a la Tierra.
Patrick Landing llamó sobresaltado a su compañero:
- ¡Mira esto!...
Williams Matwes observó unos segundos y dijo:
- Es idéntico en trayectoria y forma a los satélites que fueron observados a unos mil kilómetros, hace aproximadamente tres años...
- ¿Podemos calcular la distancia de giro y su velocidad?
- Debemos hacerlo si no desaparece, antes de comunicarlo. Además a estas horas es posible que el sistema de radar de White Sands lo haya detectado. Si no hacemos la comunicación nosotros nos van a freir a preguntas. Es mejor adelantarse.
Observaron durante un tiempo más. Llegaron a la conclusión de que se movía en una órbita próxima a la Tierra unos 500 kilómetros. De este a Oeste, a una velocidad de crucero superior a la de cualquier ingenio que fuese conocido en los Estados Unidos en ese momento. Patrick Landing lo comunicó al director del Observatorio. Este se había acostado ya y tuvo que sufrir por segunda vez en 3 años un sobresalto profesional a cargo de luces desconocidas. Preguntó a Landing si estaban seguros. Después se levantó encaminándose al Observatorio para cerciorarse por sí mismo. Desde allí llamó al Pentágono:
- Aquí Monte Palomar. Póngame con el jefe de seguridad.
Esperó unos segundos... Añadió:
- Es muy urgente y grave.
La voz al otro lado del hilo le tuteó:
- ¿Qué pasa de importante esta noche?, ¿se os ha hundido el observatorio?
- Casi. ¿Recuerdas la observación que realizamos con el profesor La Paz y Clyde Tombaugh?
- No me digas que han vuelto.
- Tenemos uno de los dos cuerpos moviéndose en la misma dirección, pero en una órbita muy próxima a la Tierra. Calculamos que sólo a unos 500 kilómetros. El otro parece que ha desaparecido. Si eso se sigue acercando puede ser grave...
- Bien. Continuad observando minuciosamente el objeto. Voy a dar órdenes para que se realicen observaciones desde otros puntos y verificar así vuestra observación en los observatorios de radar. Si el objeto sigue describiendo esta misma órbita o se acerca, avisadme inmediatamente. Si permanece estacionario nos reuniremos mañana a las nueve. ¿Ok?
El director del Observatorio colgó y siguió vigilando con todo su equipo el extraño objeto. Dio las órdenes precisas y se retiró a su despacho para confrontar los datos de la primera observación con la actual y preparar un dossier detallado para la reunión del día siguiente.

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