
CAPITULO III DEFINICION Y DESARROLLO DE LA OPERACION «SARAS»
Desde el 20 de noviembre habían continuado los avistamientos y la alarma en los aeropuertos civiles y militares cada vez que un objeto no identificado aparecía en la pantalla.
Adamski había transmitido verbalmente el mensaje recibido en el encuentro del día 20 de noviembre, ante seis testigos amigos suyos. El vehículo de transmisión del mensaje había sido su contacto de Monte Palomar.
Según las referencias que, de regreso, le llegaron a Adamski, las autoridades no se tomaban en serio su mensaje y en cierta forma pidieron alguna prueba definitiva de que tal hecho se produciría. Y desde luego pedían identificación del cómo, el cuándo y el dónde.
Adamski, desde el encuentro con el venusiano en el desierto Parker, había hecho enormes avances en cuanto a comunicación telepática se refiere. Ello le evitaba permanecer largas horas detrás de su telescopio y podía ceñirse a la horas óptimas, o a las horas en que se producían acontecimientos importantes del programa en las coordenadas que pasaban por Monte Palomar.
Telepáticamente, una de las noches de primeros de diciembre de ese mismo año tuvo una nueva cita, esta vez para él solo, de noche y en el desierto californiano.
Adamski no tuvo dudas sobre la validez de su mensaje telepático. Así que se fue preparando durante la semana que mediaba entre la cita telepática y la fecha determinada.
La noche del 8 al 9 de diciembre se dirigió solo, sin material alguno, ni máquina, ni telescopios, según se le había indicado, al mismo lugar del encuentro, en Desert Center.
Esperó a que pasara la medianoche y salió del coche, aparcado en la carretera. Se ádentró solo en el desierto. Cuando estuvo varios kilómetros en el interior, se paró. En la línea de vuelo Este-Oeste, vio acercarse una luz, del mismo tipo que la primera vez. Se detuvo a enorme altura sobre su vertical. Luego descendió en picado, se paró a unos metros delante de él y quedó haciendo un pequeño remolino, sólo perceptible por las gamas de luz en forma de halo que circundaban al objeto. Adamski percibió también un agudo silbido suave que le llegaba hasta el interior de todo su ser, comprendiendo que no era un sonido normal, pues también su clariaudiencia se había despertado en ese tiempo.
El objeto estuvo levitando unos minutos. Adamski estaba más tranquilo que la primera vez. Su interior se encontraba en paz. El aparato terminó por posarse y quedó iluminado como si fuese una transparente campana de dos niveles. Más que una campana de iglesia, se asemejaba a dos paraguas superpuestos. Dos paraguas de diferente tamaño.
Se abrió un lateral y volvió a aparecer el mismo ser de la primera vez. Le tendió la mano de la misma manera y le invitó a seguirle dentro del aparato.
La nave era completamente circular en su interior. Era una pequeña nave que mediría unos doce metros. Iban tres tripulantes. Adamski recibió la orden de situarse en un asiento anatómico que había pegado al circuito central, una especie de giroscopio que comunicaba las dos superficies.
En su frente había una enorme pantalla en la que se podía ver todo el terreno en círculo sobre el que se encontraba la nave. Su anfitrión de cabellos rubios iba vestido de la misma manera y los demás tripulantes llevaban el mismo traje de vuelo.
En un momento determinado, sobre otra pantalla que había en un panel derecho, apareció un nombre: Orthon. Adamski preguntó mentalmente qué significaba y percibió que era el nombre de su contacto y su guía en la operación.
Después apareció otro nombre: Saras y Saros... Adamski volvió a preguntar qué significaba. La respuesta fue la siguiente:
«Es el nombre del planeta Tierra para nosotros. También el nombre del programa que se está llevando a cabo y en el que estás incluido. También el nombre de la gran «operación» que se inicia ahora y se terminará un día próximo y tú no verás. En el antiguo idioma de vuestro planeta, «Saras» o «Saros» significaba
repetición. Sois el «Planeta de la Repetición». Vuestro karma os lleva de un modo atávico a la repetición de las mismas equivocaciones planetarias.»
Después volvieron a proyectar sobre la pantalla otras dos palabras que desconocía: «Solex Mal». Adamski volvió a preguntar mentalmente. Le respondieron:
«Es el idioma hablado telepáticamente en otras épocas en vuestro planeta. Era un idioma sintético, ideográfico. Es también la lengua y el idioma de toda la gente del espacio externo. Es una lengua simbólica, con escritura figurada. Esta fue la lengua que se perdió, la lengua a que hace alusión la parábola de la Torre de Babel.»
Adamski notaba como si se hubiera parado el tiempo. Se notaba fuera del tiempo y del espacio habituales, como si en torno suyo se hubiera hecho un enorme vacío. Se sentía radiante, como si le rodease la luz y a la vez el sol interior se expandiese hacia afuera revitalizando todas sus células físicas. No podía apartar su vista de la pantalla. Se dio cuenta de que habían levantado el aparato y sobrevolaban toda la zona desértica.
Vio sobre la pantalla, como en una película, que se colocaba una placa fotográfica de las que él utilizaba habitualmente. Supo repentinamente que era su placa, la placa que el primer día le había sido llevada por el ser de Venus.
La placa tenía una imagen del aparato muy clara. Vio que la imagen desaparecía y se borraba desvaneciéndose sobre el fondo verde. Luego vio una mano escribiendo sobre la placa. Apareció la mayor parte de la placa cubierta de unos signos. Debajo de la placa, cuando estuvo totalmente escrita, volvió a aparecer una expresión que ya le había sido proyectada antes: «Solex Mal.»
El fondo de la placa varió al ultravioleta y al infrarrojo. En el infrarrojo volvió a aparecer la imagen del platillo que se había desvanecido. En el ultravioleta, vio aparecer la placa totalmente escrita en su idioma. El. texto íntegro decía así:

«OPERACION SARAS»

El Gran Consejo accede a dar la prueba definitiva del contacto. Tendrá lugar el próximo día 25 de diciembre a las 12, hora solar, en la base de Edwards, en California. Varias de nuestras naves serán visibles y harán ejercicios de materialización y desmaterialización. Sólo podrán estar presentes tres personas. Aterrizaremos en la terminal del Aeropuerto, dirección Este-Oeste. No habrá otro ejercicio táctico de alto nivel. Paz. Por la Confederación y el Consejo, ORTHON.»
Nuevamente volvió a variar de color la pantalla y apareció su placa primitiva, con los signos «Solex Mal».
La pantalla se apagó. Adamski preguntó qué debía hacer. Y le fue respondido:
«Esta es la séguda vez que te comunicarás con altas personalidades de tu país. Hazles llegar verbalmente este mensaje. Y presenta como prueba esta placa que has visto y que te entregaremos. La operación cifrada de la placa es solamente para ti y no debes comunicarla. Lo único que permanecerá será el negativo con el texto en idioma Solex Mal. En su día, y como prueba de este mensaje y de tu participación, se descifrará el texto íntegramente.»
En un momento determinado Adamski se dio cuenta de que sobrevolaban Monte Palomar.
La nave se volvio a detener una hora después en el Desert Center. Orthon le acompañó hacia la rampa. Le despidió con el brazo en alto, Vio que la nave quedaba, herméticamente cerrada y que iniciaba un cambio de luz y una aceleración del giro de sus anillos. Luego, en unos segundos, se desvaneció hacia arriba, como absorbida materialmente.
Adamski tenía la mente pesada, como si el cerebro se hubiese sobrecargado de documentación y no pudiese digerirlo repentinamente. Respiró tres veces, profunda y acompasadamente, mirando en la dirección en que se había alejado la nave. Volvió a su coche y regresó a Monte Palomar.
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