
CAPITULO II ASI FUE PROGRAMADO EL «ANUNCIADOR»
El año 1952 había comenzado bajo el signo de los avistamientos. Desde el mes de enero hasta finales de año, y en Estados Unidos solamente, serían estudiados y clasificados más de tres mil casos. George Adamski, mientras miraba durante la noche del 24 de marzo por su telescopio de 6 pulgadas, intuía todo esto. Sabía que algo imparable se cernía sobre el planeta Tierra y escudriñaba el espacio exterior con mayor ahinco que de costumbre. Sus conocimientos astronómicos y astrológicos le habían puesto alerta. Sabía que a mediados de año, la Tierra y Marte entrarían en oposición y esta proximidad favorecería considerablemente el acercamiento y el contacto de seres del espacio con el hombre. Mientras su mente divagaba sobre esta realidad que intuía, sus manos maniobraban sobre el telescopio. De pronto una bola luminosa se cruzó en su campo de visión. Instintivamente disparó su cámara Hagge-Dresden-Graflex. A la misma hora, el radar militar de Point Conception, en California, detectaba un objeto no identificado que se movía a enorme velocidad. George Adamski consiguió esta información al día siguiente, a la hora del almuerzo, por personal del propio centro de Observación.

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