
35. El Anunciador y el príncipe de este mund
Después de esta despedida del Fundador, el Centro Studi Fratellanza Cósmica, todavía publicó un boletín más. Un boletín que rezaba en la portada: "Ultimo número".
Precisamente, en aquel último número, se habían vertido los últimos mensajes recibidos de los Comunicantes del Espacio Externo, los últimos consejos a los que, de alguna manera, se habían sentido identificados con la obra desarrollada. El Boletín, que cerraba un importante ciclo histórico del Centro Studi Fratellanza Cósmica y concluía una importante operatividad del programa, contenía en sí mismo algunos de los acontecimientos que pronto se desencadenarían y otros que en su día se cumplirán.
Este era el texto de Woodok con que se abría aquél boletín de despedida:
«Fuerzas complementarias de una ley que los hombres del Planeta Tierra desconocen todavía: Las fuerzas negativas destructivas, buscan adeptos capaces de servirlas. Las fuerzas positivas constructivas buscan adeptos capaces de servirlas.
Está en pleno desarrollo una lucha con valores vibratorios excepcionales entre estos dos componentes. Los cerebros de los hombres están investidos e, inevitablemente, condicionados o por los valores en fase negativa y desequilibrio o por el segundo componente si las estructuras neurónicas se encuentran en fase de positividad o equilibrio. La elección del poder dominante destructivo, recae sobre aquellos que revisten cualidades púramente materiales, egoístas y de baja sensorialidad. Diferente u opuesta es la elección del poder dominante constructivo. La elección recae sobre aquellos que revisten cualidades más estructurales que materiales, más altruistas que egoístas y de alta sensorialidad astral. Esta es la batalla entre el bien y el mal, una lucha necesaria para una selección precisa, para una elección de cualidad incorruptible, estos dos componentes en conflicto, son valores que brotan de la férrea ley evolutiva que gobierna el Cosmos.
En el espacio ha comenzado la experimentación de un peligroso conflicto de medios teledirigidos entre las dos superpotencias atómicas. La "higuera puede ser sacudida y los higos caer sobre la Tierra y caer sobre los hombres un granizo grueso como el peso de un talento..."
La ciencia, sin conciencia, ha encerrado en el cascarón de una nuez la destrucción y la muerte. Los hombres están mirando, pero no ven que sobre sus cabezas, pasan miríadas de ingenios cargados de vibraciones mortales. Estamos en la octava hora, la novena hora podría sonar de un momento a otro y no veríamos otra cosa sino apagarse la vida para siempre.
Sabemos y seguimos cuanto sucede en el espacio de vuestro Planeta. Somos perfectamente conocedores de las experimentaciones en curso, entre las dos superpotencias, Rusia y Estados Unidos. Seguimos atentamente el peligroso conflicto de ingenios teledirigidos, en fase de desarrollo progresivo, que tiene lugar en el espacio. No está excluido que el árbol pueda ser sacudido con la consiguiente caída de un granizo de valores científicos altamente destructivos y capaces de poner en serio peligro las estructuras portadoras de vida.»
Se incluían otros comunicados de Woodok que hacían referencia a las manipulaciones sutiles del subsconsciente por determinadas fuerzas operantes en el Planeta y la forma de mejorar algunos valores existenciales puestos en el plano tridimensional. A ellos hemos hecho referencia en este libro y allí remitimos al lector. Pero queremos añadir otro mensaje enviado desde la Astronave Cristal-Bell, en julio del 78 y que decía así:
«Nuestras actividades manifestativas y sensibilizadoras no tienen como fin volvernos cerebralmente emotivos de entusiasmo y racional convicción sobre nuestra real presencia en vuestra dimensión, sino principalmente tienden a desarrollar y ampliar los conceptos que alimentan los valores eternos de la fraternidad universal y las virtudes espirituales, morales y científicas que sostienen el continuo proceso evolutivo de la creación divina y de todos los componentes que en diferentes dimensiones materiales, astrales y espirituales, colaboran armónicamente en el infinito edificio "macrocósmico".
Os recordamos que nuestra misión en vuestro Planeta, mira principalmente, a estimular capacidades superiores psicofísico-espirituales y predisponer a todos aquellos que demuestran buena voluntad para que asimilen y practiquen coordinaciones válidas, capaces de instruir y desarrollar una misión sintónica con las dimensiones superiores y con las superiores leyes que gobiernan la fuerza creadora en todas sus manifestaciones.
No estamos sobre la Tierra para montar espectáculos teatrales, ni para exhibir las capacidades de nuestra alta ciencia física, astral y espiritual. Lo creáis o no, esto no nos impedirá realizar nuestra misión, ni provocar la necesaria "mutación" de los actuales valores cósmicos que trabajan negativamente vuesto planeta y, en consecuencia, vuestro sistema solar. El potencial negativo que se ha acumulado a través de vuestras nefastas y delictuosas obras, ha provocado distonías seriamente peligrosas para la estabilidad del proceso evolutivo de los dinamismos equilibrantes de lo "zigos". Es inútil repetir que esta insensibilidad vuestra, os procurará los inevitables problemas que están en fase de desarrollo, sobre un plano extremadamente hipercaótico.
Tambien es cierto que tenemos el preciso deber de preservar y tutelar a todos los que, despiertos y conscientes de los valores superiores de la "fraternidad universal" y de las "leyes que la gobiernan", no desean ser contagiados por el peligrosos morbo de la "involución" que proponen las vibraciones negativas.
Os hemos dicho que la gran lucha está en curso y es mayor y más cruenta que las sostenidas en el pasado. Las fuerzas de las tinieblas o de la energía corrompida no son débiles, y sus partidarios numerosos. También os hemos dicho que las fuerzas de la "luz" poseen la suprema virtud del espíritu creante y que su potencia es "illimitada". Aunque sean pocos los que nutren fe, fuerza y valor en ella.
Nuestra presencia es asídua, vigilante y completamente cargada de consciente laboriosidad, según los deseos del Altísimo Señor y Regidor del Espíritu Creador.
Vuestro Planeta sufrirá un progresivo flujo de "energía purificante", no ciertamente útil a los espíritus perversos, obligados a una forzada, inevitable postura. Toda cosa será renovada y el mal definitivamente borrado.
La batalla será dura y no estará exenta de "aguijones" para quien se sitúe al flanco del bien, del amor, de la justicia y de la paz de Aquel que dirige y gobierna las cortes angélicas del inefable Señor. Es inútil deciros el destino que espera a los espíritus bienaventurados y, también es inútil deciros el destino que tendrán los impíos y los secuaces del mal.»
El Anunciador sabía que se acercaban momentos muy importantes en el desarrollo de su programa y estaban próximos, como los lobos que huelen la presa, los perseguidores a sueldo que le habían venido rondando desde lejos y se habían introducido en su rebaño.
Sabía que el "príncipe de este mundo", tenía sus partidarios y que la guerra había comenzado hacía tiempo y se encarnizaba a medida que estraba en su tiempo decisivo. Era un momento muy especial, el momento apto para hacer un acto de afirmación personal.
Y entendiendo que había llegado el momento, lo hizo en dos textos fundamentales:
Documento uno: EL ANUNCIADOR.
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«Soy el Anunciador porque debo ser y no porque quiera ser.
Soy porque la sublime luz del Creador ha querido que yo fuese.
Soy una pequeña luz de la gran luz, consciente de ser por su santa voluntad.
Estoy para servir, para ser "palabra y acción" de la suprema voluntad del Altísimo.
Estoy para anunciar y consolar.
Estoy para amar y guiar a aquellos que están en el mundo, pero no son del mundo.
Estoy en espera del retomo de aquel que me ilumina, me guía y me sostiene por divina voluntad del Padre Glorioso.
Estoy para ser su voluntad.»
Segundo documento: QUIEN SOY.
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«He permanecido sobre la Tierra para testimoniar las promesas del Maestro Jesús-Cristo y para preparar a los que El ha elegido para ser la sal y la levadura de su reino en el mundo. És el tiempo de que os manifieste, hermanos y hermanas, quien fui y quien soy ahora, por voluntad de los cielos.
No digo que soy el Cristo, porque no lo soy.
No digo que soy un maestro, porque no lo soy.
Pero digo que soy hermano en el espíritu de Jesús y como El ha querido, su discípulo, todavía viviente en medio de vostros.
Me llamaron Juan y el espíritu de Jesús cohabitó en alegría con mi espíritu antes de volver a tomar su cuerpo, convertido en inmortal por la divina luz de Cristo.
Antes de ser quien en este tiempo soy, fui Giordano Bruno, iluminado por la Verdad, perseguido y muerto.
Hoy soy quien vosotros conocéis para cumplir cuanto me ha sido confiado por Aquel que amo más que a mí mismo y al cual me he dado enteramente, antes incluso de que fuese. Esto os anuncio en breve, a fin de que cada uno de vosotros sepa que estoy pronto, en unión de las almas dilectas que, como yo, están viviendo en Cristo y operan al unísono con el hijo del hombre, Jesús, Maestro de vida y de Verdad.»
Por si quedaba alguna duda, en uno de los comunicados del último Boletín mantenido hasta entonces como privado, se hizo. directa referencia al rostro del Anticristo, a los testigos Enoch y Elías y a la suerte de quienes les seguirán.
Decía así:
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«Aquellos que señalen con el dedo el rostro del Anticristo, pronto verán la "luz del Sol".
Enoch y Elías, con su sublime sacrificio, darán gloria al Señor para que se verifiquen sus divinos designios, para el devenir de un mundo nuevo de justicia, de amor, de paz y de fraternidad. ¡Temed, fuerzas del mal!
Los dos testimonios de Dios encadenarán al "príncipe de este mundo", para que el amor de Cristo triunfe y el reino del Padre se establezca en la Tierra. En verdad os digo: El Espíritu Santo será su luz y la potencia del Señor su fuerza. ¡Temed fuerzas del mal!
Poseerán la resplandeciente espada de la justicia divina y el cetro del poder de Aquél que es. Lo que debéis hacer, lo haréis, pero no antes de que sus espadas golpeen y rasguen las sutiles redes de las diabólicas y maléficas obras.
Cuanto os recuerdo ha sido dicho y escrito. Bienaventurados aquéllos que con sus obras se aproximarán a los dos testigo del Señor, y con ellos vivirán y cooperarán en la lucha contra el mal, el odio, la injusticia y la mentira. Con el sublime sacrificio de estas dos joyas del Señor, la Jerusalén Celeste se asentará sobre la Tierra, para alegría de todas las almas que heredarán la gloria y la paz.»
* * *
«A los justos les está reservado el destino de ser traicionados, vituperados, perseguidos, engañados por quien ha tenido el bien del amor. Pedro también traicionó tres veces y renegó.
Os había dicho que el mal es sutil y que, a menudo, se sirve de aquellos que creéis os aman. Pero vosotros tened mi paciencia y mi paz. No hay nada peor que el hermano que traiciona al hermano, o que lo acusa.
Quien no haya pecado que lance la primera piedra.
¡Cuántas veces os he recomendado estar atentos, cuántas veces he recomendado ser puros como palomas y astutos como serpientes!
¡Con cuánta falsedad y sutileza los lobos se aproximan a las ovejas, para luego devorarlas!
Os recomiendo, todavía, que no temáis, porque es verdad que la justicia del Padre no es tibia como el espíritu de aquellos que fingen ser fervientes y no son otra cosa que hijos y súbditos del mal, fríos en el alma y perversos en el espíritu.
Os recomiendo: ¡Estad atentos y vigilad! Los partidarios del maligno se revuelven contra vosotros. Lo han hecho siempre y también lo hacen en este tiempo en que se aproxima su fin.»
En el tiempo en que se producían todos estos hechos, un acontecimiento más vino a producirse, de improviso, de la noche a la mañana. Era un acontecimiento que el Anunciador venía esperando desde un tiempo y para el que se había preparado en la soledad de su espíritu, consciente de que la carne siempre es flaca. Un día, al amanecer, vinieron los agentes de la ley y lo llevaron directamente a prisión, acusado de robo, violencia camal, extorsión y abuso de poderes mentales... Nadie tuvo tiempo de reaccionar. Sus discípulos y sus seguidores se sintieron golpeados en lo más profundo de su corazón. Pero sabían quién era el perseguidor y de dónde partían las órdenes. El "príncipe de este mundo" por fin había dado la cara y se había dejado ver, utilizando los servicios de los que habían nacido para el oficio de traidores. A los más conscientes no les extrañó, porque también estos acontecimientos habían sido predichos y escritos antes de que las cosas sucedieran.
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«¿Creéis que yo siento estupor o extrañeza por cuanto ahora sucede?
Las historias se repiten con sistemas diversos, con metodologías diversas. No me esperaba gratitud, ciertamente, de quien ha recibido el bien y el consuelo.
Consolar los sufrimientos del prójimo no es cosa fácil, así como no es difícil ser sacudido, perseguido y puesto en la Cruz, justamente por aquellos por quienes has creído ser amado.
Es el destino de quien cree, firmemente, en la bondad, en la caridad, en el fraterno socorro y en la comprensión de los hombres. La casta de judas aún no se ha extinguido, ni el tentador ha terminado su trabajo.
Hoy, más que nunca, el mal está nutrido y «Mamon» pace e impera soberano.
Ya sabía que sería tentado y traicionado, pero si mi carne es débil, mi espíritu es fuerte.
El bien que he hecho, quedó en la memoria de Dios. El conoce, muy bien, mis cotidianas luchas y también sabe con cuánto amor he sacrificado los goces de la vida humana.
"Ya lo sabía".
Nadie se engañe con que yo pudiese ignorar cuanto acontece y nadie se "ilusione" en escapar al juicio de Dios.»
Ambos textos fueron hechos públicos tres meses antes de que las cosas se desarrollaran. Este era el segundo texto importante, que le fue enviado por Woodok, desde la astronave Cristal-Bell:
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«Como podéis muy bien notar, nuestra acelerada metodología selectiva ha dado sus primeros frutos. Muchos se habían cubierto con el velo de «Maya», pero no han podido retenerlo por más tiempo.
El perverso designio de los «musaray» ha chocado contra la invencible muralla de la fuerza divina.
Creían haber alcanzado la meta codiciada e ignoraban que era sólo un espejismo, un válido efecto de nuestra asidua vigilancia sobre sus astutos designios mentales. Ahora, en relación a cuanto ya ha sido dicho y mostrado, las responsabilidades que individualmente han sido asumidas, pesarán enormemente sobre sus "espíritus" y sobre sus "carnes".
No deis ningún paso a sus convulsas agitaciones y no temáis sus amenazas, fruto de una loca exaltación diabólica.
El "dragón" herido de muerte por la lanza del Angel de la justicia y Jefe Santo de las Celestes Milicias del Altísimo Señor de la Luz, escupe blasfemias y emite veneno por los ojos y por la boca. No se turben vuestros espíritus por el ronco vocear de cuántos lo han servido y nutrido. Nosotros estamos vigilantes, ahora más que nunca.»
Un nuevo tiempo del Apocalipsis había sonado. También fue dicho y escrito por quien entonces fue y hoy permanece por Superior designio:
«Una gran señal apareció en el cielo: Una Mujer, revestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y gritaba con los dolores del parto y las angustias de dar a luz. Otra señal apareció en el cielo: Un dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, sobre sus cabezas siete diademas, su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo y las lanzó sobre la tierra. El dragón se puso delante de la Mujer en trance de dar a luz, para devorar al hijo tan pronto como le diera a luz. Ella dio a luz un hijo varón, el que debía apacentar a todas las naciones con una vara de hierro. El hijo fue arrebatado hacia Dios y a su trono. Y la Mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para ser alimentada allí durante mil doscientos sesenta días. Entonces hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles lucharon contra el dragón. Y fue precipitado el gran dragón, la serpiente antígua, que se llama Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero y sus ángeles fueron precipitados con él.» (Apoc. 12, 1-10).
Desde todos los puntos del planeta, llegaron telegramas hasta la cárcel donde sufría prisión, antes de ser juzgado, bajo acusaciones de quienes habían sido pagados para traicionarle. El Anunciador, de este modo supo quién estaba con él en esa hora y quién le había abandonado.
Actores y actrices, obreros, empleados, abogados, periodístas, artesanos, ingenieros, arquitectos, médicos, ancianos, mujeres, niños: La grey que lo había reconocido, unida en un sólo corazón y una sola alma, le hizo llegar hasta su prisión estos sentimientos:
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«Como hace dos mil años, unidos en una sóla fe y un sólo corazón. En espera de Aquel que vendrá y restablecerá la justicia.»
«Nosotros edificaremos el nuevo mundo con la fortaleza de tu espíritu y los materiales de tu mensaje.»
«Tu obra es amor, dilectísimo maestro.»
«Reconocemos los instrumentos del príncipe de este mundo que ya ha sido juzgado. Por esto hoy, como ayer, como mañana, permanecemos unidos en espíritu a tu lado, sabiendo que no somos del mundo, pero debemos permanecer para preparar el Reino de Dios en la Tierra. La Nueva Jerusalén que descenderá de lo alto.»

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