
32. El Apocalipsis: mutación de la humanidad
Otro de los temas fundamentales en las últimas conversaciones, insistentemente repetido por los que preguntaban, fue el del Apocalipsis, el de "la mutación del Planeta" y por supuesto el de las consecuencias que estos hechos geológicos tendrían a nivel social, espiritual y humano.
Esta amplia conversación, fue mantenida con unos discípulos correspondientes al mismo área definida como la "nueva Galilea de los gentiles".
- ¿Es cierto que el Apocalipsis está en acto?
- «Si la ciencia no termina con sus explosiones nucleares, el "eje magnético" de la Tierra entrará en una fase "Hipercaótica". El eje se desviará, la corteza terrestre se comprimirá y los mares se saldrán de su lecho, inundando amplias zonas de Tierra. Los volcanes entrarían en erupción y el "vapor de agua" producido oscurecería el Sol por muchos años.
- ¿Qué signos podemos observar de que esto traerá el Apocalipsis?
- En verdad, las preguntas son las mismas que hace 2.000 años se hacían los hombres, preguntas que formulaban al Maestro. ¿Recuerdan ustedes? Fue escrito: «Dinos, Maestro, cuándo sucederán estas cosas y cuál será el signo de tu venida.» Quien desee saber lo que el Señor respondió, que consulte el discurso profético contenido en los capítulos 24 de San Mateo, 21 de San Lucas, y 13 de San Marcos. Allí están bien especificados los signos de los tiempos. Tened en cuenta que estos signos, completados por otros contenidos en los escritos de los Apóstoles, pertenecen a dos categorías muy distintas: la primera, al orden natural, fenómenos celestes, calamidades y catástrofes sobre nuestra Tierra; la segunda, de tipo humano, con signos referidos a las artes de nuestra ciencia, de nuestra política, sociedad, economía, moral, religión y vida espiritual. Muchos quisieran conocer el tiempo del fin, pero les decimos esto: la época del fin está contenida en los "signos" que la preanuncian. A los poderosos de la Tierra, a los hombres que se complacen en hacerse los ignorantes y que han permanecido insensibles a nuestras advertencias, no tenemos nada más que decirles.
- ¿Se refiere usted especialmente a los terremotos, por ejemplo? Siempre hubo terremotos y guerras en la Tierra a lo largo de su historia.
- En efecto, siempre hubo terremotos y guerras, pero ambos han ido creciendo en número y en intensidad de un modo alarmante que todos os debierais haber preocupado en analizar. La escalada de las dos últimas guerras mundiales, ¿no os basta como signo? ¿Qué pensáis que sucedería si hoy se desatase una tercera guerra nuclear a nivel internacional? También había terremotos hace siglos. Pero os haré notar una diferencia. En el primer siglo de nuestra era, hubo 15 terremotos; en el pasado siglo XIX hubo en el Planeta 2.119. En los primeros años 50 de este siglo, hubo 2.000 nuevos terremotos, de los cuales 200 fueron altamente desastrosos... ¿Qué puede querer decir esto? Algunos hombres han olvidado que los "extraterrestres", viniendo en sus naves, son otro de los signos de la venida de este tiempo. Ellos están nuevamente aquí para recordarnos que nuestra civilización se encamina a pasos agigantados hacia una catástrofe final.»
- ¿Puede saber alguien el día y la hora, los extraterrestres, por ejemplo?
- No espere ninguno de vosotros conocer el día y la hora, porque ni siquiera ellos lo saben, no fue "revelado" por el "genio cósmico". Sabemos la época y vosotros podéis deducir el tiempo por los signos preanunciados. Tened cuidado, porque éstos han sido dados y también fue dicho y escrito: «Vendré como un ladrón en la noche, a uno tomaré y a otro lo dejaré.» Los signos del cielo han sido patentes para los hombres de buena voluntad y han sido interpretados correctamente como el principio de una nueva "era", de un nuevo mundo, de un nuevo cielo. Benditos los que con pureza de alma han querido ver y oír. El viejo mundo está en vísperas de "mutar" en un nuevo mundo de justicia, de paz y de amor. El hermano amará al hermano, porque lo reconocerá, y en Cristo serán una sola cosa como el Padre lo quiere. La alegría del espíritu será grande y profundo el gozo de todos aquellos que han sido señalados para resurgir y heredar el "reino de Dios". Para quien todavía no lo sepa, el "día del Señor" está en la luz de este tiempo, y los "mensajeros" de su celeste reino, están en la Tierra a fin de que sea hecha su voluntad y toda cosa sea puesta en su lugar antes que su refulgente luz de justicia y de amor desgarre los cielos e ilumine con divina gracia los espíritus fieles que esperan la promesa de su reino. ¡Ay de los impíos, porque no los reconocerá, no serán ovejas de su rebaño, ni gozarán de su visión, les será negada la resurrección de la muerte y no serán pueblo de su reino!
- Algunos, deduciendo fechas de las profecías de Nostradamus o de la Gran Pirámide de Egipto, dicen que la "gran catástrofe" será hacia el año 2000. ¿Qué piensa usted?
- El proceso ya se inició en el año 1917. Nosotros sabemos que ese proceso es el preludio de una condena o de una solución. El mundo está equivocado sobre esas fechas. Habéis atravesado ya el umbral del año 2008, aunque no lo creáis. Os leeré un comunicado recibido de Adoniesis al respecto hace poquísimo tiempo:
« 1978 D.C.: ¡equivocado! Es más justo decir 2008 desde el evento del nacimiento de Cristo. Si pudierais interrogar al «Zed» que está puesto justo en la pirámide de Keops, os daríais cuenta de la hora exacta de vuestro tiempo, pero por el momento esta posibilidad no os puede ser concedida. En un próximo futuro comprenderéis el por qué. Podemos deciros que el «Zed» es un "radiador cósmico", un "memorizador", un "depósito de las ideas divinas", un "sincronizador, programador" de lo que está abajo, en relación con la voluntad que está en lo alto. Sobre vuestro planeta existen, desde remoto tiempo, varios «Zeds» más y en cada uno de ellos "se irradia la luz de la suprema inteligencia del cosmos", las intenciones de la "idea creativa". De ellos se extraen los "programas" que se han desarrollado, que se desarrollan y que se desarrollarán en vuestro planeta.»
- ¿Cuál es el papel de los extraterrestres en relación con esos momentos de nuestro Planeta, en relación al Apocalipsis?
Mi mensaje no es mío. Es el mensaje que he recibido y debo comunicaros. Os responderé a esta pregunta con la respuesta de Woodok:
«Nuestra misión sobre vuestro Planeta se encuentra en su epílogo. Hemos preparado cuanto era necesario para activar los "signos" que todos los hombres han podido ver y sentir. Vosotros no temáis por lo que vuestros ojos verán y vuestros oídos oirán. Tened sin embargo despierta la conciencia para la llamada de vuestros nombres en el día y la hora en que seréis puestos al servicio de aquel que vendrá a traer la "nueva ley" y el "nuevo pacto" entre Dios y los hombres que deberán heredar "su reino" en la "Tierra".
No estamos interesados en vuestros descubrimientos políticos, sociales y económicos. Estamos, al contrario, muy activamente dedicados a aquellas fuerzas científicas que alimentan un potencial destructivo, siempre más violento y amenazador para la estabilidad "cosmodinámica" que gobierna el proceso "evolutivo" de las estructuras portantes de vuestro Planeta y de otros "planetas" de vuestro sistema solar. Estamos incluso interesados en la tibia capacidad de aquellos que deberían con más ferviente fe y con más clara obediencia, poner en práctica los valores eternos de la suprema ley del espíritu creante y desvincularse de los condicionamientos que les impiden decir: sí, sí, no, no. La "verdad" ha sido "dicha". Esconderla, ocultarla o deformarla es un delito contra quien se obstina en permanecer ciego, sordo y fácil presa de las fuerzas malignas. El tiempo que deberá desvelal esto y que ha estado oculto, no tardará en venir. Pero muchos se despertarán porque habrán comprendido.»
- ¿Cómo podemos librarnos del mal, librarnos de las presiones y la violencia sutil de los que nos persiguen?
- Os contestaré con un mensaje:
«Es verdad que se han desgarrado los cielos, pero también es verdad que se han abierto las puertas del infierno. La gran batalla del bien y del mal está en acto y toda la humanidad está implicada. Los partidarios del bien y del mal están obrando. Los primeros en comunión con los hijos de la luz, los segundos con los hijos de las tinieblas. Los astutos servidores del maligno, intentan por todos los medios fustigaros en la carne y en el alma, pero vuestros espíritus están fortificados en el amor de Cristo y sus diabólicos designios serán destruidos. Quién está con Cristo no tiene nada que temer. ¡Nada! Aunque deba costaros la vida. Y para ellos fue dicho: No intentéis ni siquiera con el pensamiento hacer el mal contra aquellos que por suprema voluntad han sido señalados o llamados a la obra santa de Cristo.
Por vuestro bien, no oséis tocar ni uno sólo de sus cabellos, ni hacer resbalar su pie en el camino de la verdad y del amor que han elegido. Exhortamos a todos aquellos que alimentan el mal en sus corazones a meditar profundamente sobre cuanto hemos decidido poner a vuestra consideración. Nuestros operadores son protegidos por nosotros y a su lado está constantemente el poder de la luz de la divina justicia, pronta para desatar los terribles efectos como respuesta a cualquier causa puesta contra ellos. Nuestros "punidores", que son los "ángeles" de la justicia universal, tienen la orden precisa de reprender enérgicamente a todas aquellas almas que se aproximan a nuestros operadores formulando maléficas y satánicas intenciones. Las sanciones que estos ángeles punidores pueden adoptar, son graves y dolorosas. Nosotros os hemos advertido: Los señalados, los llamados y los operadores, están bajo nuestra tutela y cualquier acto indiscriminado respecto de ellos, reclamaría inmediatamente una drástica retorsión de parte de los punidores. Ojo por ojo diente por diente. Si no recibís no intentéis mínimamente hacer el mal, tened esto siempre bien presente en vuestras mentes, cuando para vuestra fortuna os encontraréis próximos a los ungidos de Dios. Esto decimos a todos los impíos que esconden en sus corazones perversos pensamientos de odio hacia todas las almas que están con Dios, con nosotros, y son voz y obra de la "verdad universal".»
- ¿Cómo se debe interpretar la venida, la segunda venida, de Cristo?
- Responderé a esta pregunta de modo que nadie se llame a error. Los términos empleados por los autores inspirados para describir la manera en que el Señor vendrá, la tomaron de viva voz del "genio solar Cristo", por lo cual es verdad que tales términos no tienen error, ni se prestan a equívocos. El Cristo, escribieron los inspirados del "Santísimo Verbo Profético", vendrá personalmente, visiblemente y con gran poder y gloria. Este acontecimiento, os decimos, revestirá tal esplendor, tal incomparable magnificencia, que será el único en su género, en los canales de vuestra historia. Podéis consultar el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles:«Este "Jesús que habéis visto subir al cielo de entre vosotros, vendrá de la misma manera que le habéis visto subir".» Este texto, que muy bien podéis consultar, os habla de la venida personal del retorno de Cristo. Hay otro texto que aclara la manera en que vendrá, que indica la visibilidad de su retorno: «"Todo ojo lo verá."» (Apocalipsis, Cap. I, 7). Nosotros os afirmamos que El volverá de un "modo visible y personal". A la visibilidad inconfundible de su venida, a la aparición personal e inequívoca de nuestro y vuestro Señor, se añadirán los esplendores de su gloria y la corte de innumerable ángeles del cielo. Estad seguros, "Él retornará" de modo que todos los hombres de la Tierra lo verán, cada uno se dará cuenta de ser testigo, espectador y espectadora del más glorioso evento de la historia humana de este mundo. En verdad os decimos: Todos los triunfos y las apoteosis de los grandes conquistadores de ayer y de hoy, serán "nada", menos que nada, en comparación a la "majestad del Cristo", a la magnificencia de "su retorno", al fulgor de su "divinidad". Su advenimiento, lo hemos repetido ya, permanecerá como "único e inmutable por toda la eternidad".»
- Pero ¿quién vendrá, Jesús o Cristo? ¿El hijo del hombre o el hijo de Dios?
- No vendrá Cristo, vendrá el hijo del hombre, el "ungido de Cristo". Porque cuando Cristo se fue, dijo: Yo me voy y ya no me veréis más, pero estaré con vosotros hasta el fin de los tiempos, porque Cristo es el Genio Solar, es la "luz solar", el habitáculo de la "idea divina". Pero cuando Jesús se elevó en una nube y los Apóstoles estaban deseperados porque El se iba, aparecieron dos personajes vestidos de blanco que consolaron a los Apóstoles con estas palabras. «Hombres de Galilea, ¿por qué lloráis? Este Jesús que os ha sido arrebatado, volverá sobre las nubes...» Y el tiempo es éste. Recordad que os fue dicho: «Vendrá el día en que expandiré el "Espíritu Santo" en la Tierra y vuestros hijos harán prodigios y vuestros ancianos tendrán sueños extraños y veréis signos en el cielo, entonces "su venida estará próxima". De ahora a no poco tiempo, serán bautizados por el fuego.» También fue escrito: «El Bautista, bautizaba con agua, pero vosotros seréis bautizados con el fuego.» He ahí por qué se ha extendido entre vosotros el amor a la Verdad. Recordad que también fue escrito y dicho: «Y sucederá que durante algunos días el "Sol" no dará más "luz", será como una masa negra. Y la luna tendrá color de sangre.» Fue confirmado en aquellas palabras: «"El tiempo pasará, pero mis palabras no pasarán."»
- Cuando estos acontecimientos se produzcan, ¿la faz de la Tierra volverá a presentar una imagen parecida a la de la época de la Atlántida? ¿Se repetirá aquel proceso a la inversa?
- Cada 12.000 años, la Tierra sufre una "diástole" y puede llegar a ser "violenta" si en el Planeta se provocan distonías importantes, como está sucediendo y yo repetidamente he denunciado por indicación de Ellos. Si el próximo "diástole" se produjese de modo violento, la corteza terrestre sufriría un encogimiento que elevaría las aguas a miles de metros e inundarían las partes. sólidas del Planeta. Los casquetes polares se ampiarían enormemente y llegarían a producirse temperaturas de 60 grados bajo cero cuando el eje magnético, desequilibrado, volviese a su primitivo equilibrio. No quedaría más que una franja de tierra en el ecuador. Por la zona de los actuales casquetes polares, aflorarían vestigios del antiguo continente Azlante.
- ¿Pueden interpretarse las manchas solares como un signo anunciador de estos hechos?
- Os responderé con el comunicado recibido de Woodok al respecto:
«Cada 24.000 años el Universo hace una sístole, porque el movimiento del Cosmos es "sístole" y "diástole". También en vuestro corazón está la sístole y el diástole, cada un determinado tiempo. Las células también tienen este tiempo de sístole y diástole. El ser macrocósmico está compuesto por 150 billones de Universos y también tiene un movimiento "de sístole" y "diástole", y nosotros somos a su imagen y semejanza. Este Universo está ahora en fase de "sístole". Cuando el corazón está en fase de sístole, la sangre sale del corazón y se expande. Lo mismo el Sol cuando está en fase de "diástole" se concentra hacia dentro. Las manchas solares son energías solares que vienen absorbidas por el "Sol manásico" para una información genética nueva, para el nacimiento de otros universos. Hay fases gravitacionales y antigravitacionales en el Universo. Con cada sístole y diástole, se produce una "mutación" de la "estructura universal" y también de la "estructura cósmica".»
- En el Apocalipsis se habla de los 144.000 elegidos. ¿Dónde irán, quiénes son y qué pasará con el resto?
- Los 144.000 se han encarnado en el pueblo latino. Son las almas del pueblo elegido, el pueblo nuevo. Ellos no son de este mundo. Después están los otros que les han seguido, que se han dejado aconsejar por ellos, son 7.456.006. Algunos son conscientes, otros todavía no. Se despertarán cuando llegue el momento. Están marcados. No habrá intermedio. Los pobres de espíritu, los sedientos, los puros de corazon, heredarán la Tierra. Pero los que sabían, los ricos de espíritu, los que no han aceptado, serán conducidos a la muerte segunda donde comenzarán de nuevo las experiencias de la materia densa. El Maestro dijo: «Si yo no hubiera venido, podríais ser justificados, pero yo he venido y he "traído la ley", entonces no tenéis justificación.»

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