
20. Medicina extraterrestre aplicada
A medida que el tiempo ha ido pasando, como con un tamiz, Eugenio Siragusa ha ido dejando aparecer elementos de su propio y personal conocimiento y que afectaban a diversos aspectos fundamentales de la naturaleza humana, de su equilibrio actual y de su futura supervivencia. En ese marco se insertan las investigaciones del «Astral», el estudio de la Macrobiótica, la Biodinámica y la Geofisiobiosicoterapia.
En cierta forma, las investigaciones del Centro Studi Fratellanza Cósmica parten de un concepto determinado del hombre, concepto que fue acuñado en unos comunicados del Centro a finales de los 60, a punto de terminarse la segunda parte del programa operativo.
Dos aspectos fundamentales de esta teoría general del hombre y su equilibrio psicosomático son, el "desequilibrio cinético" y la "disminución de la energía"...
El 13 de noviembre de 1972, en México, se había iniciado el cuarto Coloquio Internacional Le Petit, que había reunido a setenta científicos de diversos países, incluidos algunos Premios Nóbel de Medicina y Química. El tema general del Congreso fue el «Estudio de los mecanismos vitales de la célula».
Con este motivo, el Centro Studi Fratellanza Cósmica hizo público un amplio comunicado que llevaba como título «Naturaleza del Hombre»:
«El hombre físico no es solamente resultado de una combinación química (según una interpretación monovalente de algunos sectores de la ciencia) sino, y "sobre todo", la materialización de una cierta energía de naturaleza psíquica.
Esta energía, caracterizada por un ritmo de movimiento diferenciado, es "astral" o "solar". Es justamente esta energía solar la que penetra en el sistema celular del organismo humano y lo hace vibrar de conciencia vital.
El sol es, en efecto, una verdadera "glándula endócrina del cuerpo del ser macrocósmico" que nos contiene a nosotros los humanos.
Como instrumentos, estamos sometidos al dinamismo diferenciado de la energía psíquica solar y por consiguiente, sujetos a una organización psico-biofísica. Es en el Sol, en virtud de su función particular, donde reside la "inconmensurable inteligencia cósmica".
Siendo causa principal de todos los efectos manifestados en la creación, esta inteligencia forma, organiza e irradia "consciencia vital" a todas las estructuras de los mecanismos astrofísicos y biofísicos que son sus propios medios de expresión en la dimensión "tiempo-espacio".
Por consiguiente, todo cuerpo material (mineral, vegetal, animal y humano) es la "resultante" del poder vibratorio de esta energía cuyo dinamismo está programado con precisión según leyes fijas e inviolables.
Estas afirmaciones han sido confirmadas por los sabios terrestres, que muy recientemente han descubierto que, todos los seres vivientes no están solamente dotados de un cuerpo físico, compuesto de átomos y moléculas, sino también de un "cuerpo de energía" desconocida que no es ni "eléctrica, ni electro-magnética". Hablemos claramente de un "campo estructurador de formas".
Este «Campo estructurador de formas» es definido por los extraterrestres como "inteligencia creadora". Inteligencia que "interpenetra" y compenetra las células del cuerpo humano y las pone en un estado de vibración vital, según un ritmo que está en armonía con la fuerza energética del campo "organizador primario" o "inteligencia cósmica".
¿Cuál es la energía que penetra la célula?
¿Cuál es la causa de disminución del poder vibratorio de esta energía?
La ciencia humana sabe hoy que las células vivas de cualquier organismo tienen una inteligencia y una memoria que les es propia. Esto no solamente en el cerebro, sino igualmente en todo el cuerpo. Tienen, en efecto, el poder de "renovarse" y de "multiplicarse" desde el nacimiento hasta la muerte.
Puede hacerse notar la analogía que existe entre las células del "organismo biofisico hombre" y las del "organismo astrofisico Tierra". Estas últimas están representadas por nosotros, los humanos. Ambos tienen el poder de renovarse y de multiplicarse en virtud de la misma energía vibratoria que actúa en dos planos distintos y con un ritmo de movimiento diferente.
¿Qué heredan las células nuevas de las viejas?
La medicina psicosomática nos da una respuesta convincente. Nos dice que, en el hombre, el poder de renovación de las células está frenado y lastrado por acumulaciones de errores, de represiones, de frustraciones, de desilusiones, de miedos, de angustias y de tensiones de toda especie que lo solicitan diariamente, imprimiéndose en la "memoria celular" abrumando la inercia de la fuerza "vital existente" al nacimiento.
En consecuencia, ante estos obstáculos, las células no pueden continuar su renovación. Memorizan "todo lo negativo" y pasan bastante rápidamente de un esquema de comportamiento normal a un esquema irregular. En este estado, la «memoria» negativa que pesa y frena ha sido transmitida por la célula vieja a la nueva, la cual memoriza, a su vez, su propia experiencia y la transmite a la célula siguiente.
Estos «recuerdos» así acumulados, son suficientes para provocar la disminución del poder vibratorio de la energía que alimenta el sistema celular.
De esto resulta la secreción de una substancia química llamada por los científicos Episome, que es una parte actuante del ácido nucleico y que parece estar implicada en mecanismos muy importantes, tales como la inmunidad, el desarrollo del organismo, el envejecimiento y aquel mecanismo a través del cual "surge el cáncer".
Se tiene la impresión a este nivel, de que la ciencia terrestre trata de dar una nueva respuesta al problema, respuesta idéntica a la que da la ciencia extraterrestre, es decir: "los episomas", llamados "factor R", que llevamos en nosotros desde nuestro nacimiento, y que por tanto no son virus de procedencia exterior al organismo, sino más bien la "substancia química" segregada por la célula cuando "sufre una disminución del poder vibratorio de la energía" que la penetra y le da su vitalidad. Nos podemos preguntar al respecto de los animales, a los que también alcanzan los tumores, si se puede hablar también de frustación, de represiones y de tensiones que provoquen el cáncer. La respuesta es afirmativa. En efecto: el hambre es igualmente una causa de tensión y hasta la fuerza de gravedad es un freno que actúa sobre el poder de renovación de las células.
El potencial vibratorio inicial de las células es frenado por la gravedad y entorpecido por el "cúmulo de tensiones de todo tipo", hasta el momento en que un órgano o un conjunto de órganos está demasiado débil para poder funcionar.
Nosotros llamamos a esto enfermedad, vejez o muerte.
El fin de toda psicoterapia es aliviar las células enfermas para permitir al organismo volver a encontrar la salud. Contrariamente a la psicología, que trata de esa cosa misterosa que es la "mente", la medicina psicosomática se ocupa de la células. La idea del médico es descender hasta el nivel de la célula para que pueda nuevamente crecer y funcionar. Pero el hombre que se somete al tratamiento, no puede esperar la curación si sigue ligado a la idea que ha provocado el mal. La terapia psicosomática se aplica con la ayuda de una ligera hipnosis, durante la cual el paciente, que está inconsciente, colabora con quien lo cuida. Si en cierto momento el paciente recibe la orden de liberarse de la "convicción" que provoca su mal físico, pero "considera que esta convicción es más importante que la curación", entonces se bloquea y no puede experimentar ningún progreso. Así el hombre es víctima de sus propios prejuicios, que lo tienen constantemente en tensión. Sus inhibiciones son memorizadas por las células de su organismo y a continuación transmitidas a las células nuevas.
Los Extraterrestres, que no padecen los complejos propios de nuestra humanidad, actúan con respecto a nosotros como lo haría un psicosomático: con una metodología demostrativa apropiada, que nos puede parecer ilógica, y con la ayuda de algunos "operadores terrestres", manifestando conceptos de una "lógica polivalente", tratando de persuadirnos para que abandonemos nuestras convicciones, causantes por sí mismas de mil males que nos afligen. Pero nosotros, considerando que nuestras convicciones son muy importantes, rehusamos liberarnos de todas las inhibiciones, frustraciones y tensiones que nos angustian y crean la duda, tanto a nivel individual como colectivo.
A aquellos que preconizan un cambio de terapia hacia la humanidad, es decir, el empleo de la "violencia" y de la "fuerza" para obligarla a renunciar a sus propias convicciones (por ejemplo, el aterrizaje en masa por parte de los Extraterrestres que nos quitase toda capacidad de decisión) les decimos que ese género de tratamiento se aplica inútilmente desde los orígenes de nuestra Historia.
Las criaturas que provienen de otros mundos más evolucionados, saben por su lógica volumétrica, que no considera hechos relativos como si fuesen "absolutos", que para funcionar siempre a pleno "régimen", un "organismo", o una "sociedad humana", deben tener necesariamente la "voluntad" de liberarse de todos los prejuicios y complejos. Prejuicios y complejos que frenan y entorpecen el proceso de "renovación celular" y provocan las "enfermedades", entre ellas el "cáncer".
Pero la verdad espanta al hombre y son los argumentos del hombre los que predominan sobre la cordura de la "verdad". Lo que pasa en nuestro mundo puede compararse a lo que se observa en un bosque de grandes árboles. Los árboles gigantes son los "grandes cerebros" que forjan las "grandes ideas". Los arbustos representan la gran masa humana, que no puede desarrollar sus propias ideas nuevas a causa de las "grandes ideas" que la dominan y sujetan. En el bosque frondoso que es la sociedad humana, sólo los hombres dispuestos a adaptarse al dominio de los grandes cerebros pueden sobrevivir, pero sin poder soportar ningún otro cambio, hasta tal punto que no pueden ya tolerar las ideas que son aceptadas como normales en otras partes, como por ejemplo, en las sociedades "extraterrestres", donde las "ideas" están bañadas por la benéfica "luz solar directa".
Esto sucede en nuestra sociedad porque todas nuestras ideas, sin excepción, ya sean las pequeñas ideas de la masa o las grandes ideas de los grandes cerebros, son "monovalentes". No les es posible a las ideas polivalentes expresarse donde las otras, las de los grandes cerebros, dominan. Si debe haber cambios, éstos se producirán siempre en el borde del "bosque", por la acción de los hombres que hayan liberado su mentalidad de todo prejuicio.
Una de las leyes de la "vida" y del "universo" quiere que todo se transforme y cambie, pero la idea "monovalente" niega, por definición, esta posibilidad. Negándola llega el día en que esta "idea" deja de desarrollarse y comienza a morir. Hoy, las ideas de nuestro mundo, tanto las pequeñas como las grandes, están moribundas, a pesar de los diferentes esfuerzos de adaptación emprendidos en un medio planetario en perpetuo cambio. Mueren porque son limitadas y pobres. Y también porque las diferentes tentativas de adaptación que han sufrido las han deformado y transformado, de forma monstruosa. Por ello mismo, en este proceso de deformación, se destruyen y con ellas la sociedad que las ha adoptado.
La "verdad" es un desafío a nuestra voluntad, acostumbrada desde hace mucho tiempo a destruir "el ser" o "la cosa que" intenta decirnos lo que no queremos escuchar.
El punto de partida de esta respuesta a las conclusiones del susodicho Congreso «Le Petit», estaba basado y apoyado en el concepto global del hombre y en la relación entre sus componentes: energía, materia y conciencia.»
Seguía el comunicado:
«El Universo está lleno de líneas de fuerza magnética que contienen la base de su estructura y de su evolución. Estas líneas de fuerza son "energía-luz" en forma de corpúsculos y de ondas.
La luz es una corriente de corpúsculos de energía con movimiento ondulatorio. Si la velocidad de la corriente corpuscular aumenta, disminuye la longitud de onda. Ello quiere decir que en la luz se tendrá otra forma de corriente corpuscular.
El Sol, en el conjunto galáctico, es un "acumulador-transformador-distribuidor de la energía-luz" que estructura el Universo.
La energía humana emitida por el Sol, tiene una frecuencia bien determinada de la que dependen las diversas formas de vida de cada planeta.
Cada uno de los soles del Universo tiene su propia frecuencia de luz. Esta frecuencia está determinada por la rotación del mismo Sol y por la rotación del sistema planetario completo en el conjunto galáctico.
El planeta Tierra, por tanto, recibe una frecuencia de energía-luz que depende y está en relación directa con la "velocidad de rotación de nuestro Sol".
¿Qué pasaría en la Tierra, qué le sucedería al hombre en particular, si aumentara la frecuencia de la luz solar?
El hombre es un conglomerado "biofísico-molecular", cuya forma material está estructurada por un determinado campo de fuerza. Este conglomerado biofisico-molecular se halla estrechamente vinculado al campo de fuerza creado por la "velocidad de rotación del Sol". Si esta velocidad de rotación aumentara, la frecuencia de la luz emitida por el Sol variaría y entonces la Tierra y sus "enzimas", incluido el hombre, sufrirían una mutación.
Si aumentase esta velocidad de rotación del Sol, la Tierra recibiría una luz con un nivel superior de frecuencia. Este aumento de intensidad de frecuencia de la energía, produciría una vida totalmente distinta, que se realizaría de una forma diferente a la que actualmente conocemos. Esto quiere decir que el ciclo de la vida sobre la Tierra sería completamente distinto, porque a causa de las inevitables transformaciones que se producirían a nivel "electrónico-molecular", los reinos vegetal y animal, adoptarían una nueva forma de vida diferente a la actual.
"El hombre", por los mismo motivos indicados, sufriría una transformación del campo de fuerza que lo estructura, debido a que la materia está influida por la "energía-luz". El sistema celular del organismo estaría expuesto a la influencia de la "nueva energía".
No habiendo tomado todavía el hombre de hoy real conocimiento del mecanismo del sistema solar, el hombre no está en condiciones de poder controlar estos cambios.
Cuando logre controlar la energía luz, sabrá también controlar su aumento de frecuencia y será, por tanto, capaz de variar las estructuras de la materia.
Ahora ha llegado el momento en que la humanidad de la Tierra llegará a recibir un "nuevo conocimiento", a fin de que tenga una nueva comprensión de los acontecimientos que van a acaecerle, para que en el futuro el desarrollo de la vida pueda continuar en paz y armonía.
¿Qué sucedería si el Sol aumentase su velocidad de rotación, con el consiguiente aumento de la intensidad de la luz?
En primer término, los hombres quedarían ciegos, sus órganos visuales no estarían en condiciones de recibir la diferente variación del nuevo "espectro luminoso", porque el aumento de la "velocidad corpuscular" variaría la "frecuencia y longitud de onda de la luz". Esta nueva frecuencia no podría ser captada por los ojos humanos, que están ajustados para una frecuencia distinta.
Y en segundo lugar, la vida misma sobre la Tierra cambiaría radicalmente, porque también los órganos sensoriales de los reinos vegetal y animal resultarían fuera de banda.
Y bien: Ese cambio está en acto.»
Completando este contenido conceptual, el Centro Studi Fratellanza Cósmica, creó un departamento llamado de "Geofisiobiopsicoterapia", que incluía todos los niveles conceptuales antes expresados. En la definición del departamento, se hizo pública esta comunicación:
«Sabemos muy bien que existe una potente energía, aunque completamente diferenciada en su dinamismo, que liga indisolublemente la manifestación vital de todos los seres vivientes, ya sea en nuestro planeta o en otras dimensiones.
La Geofisiobiopsicoterapia es una nueva ciencia capaz de desarrollar una emisión directa de un tipo de energía que está ausente en el cuerpo humano.
Sabemos que el cuerpo material del hombre es la resultante del dinamismo mineral, vegetal y animal en fase dinámica de diferenciación, por un proceso de transformación evolutiva.
Sabemos, incluso, que la transformación desarmónica puede provocar un proceso negativo en ciertos casos y por tanto una desintonización en la energía vital, con la consiguiente carencia de dinamismo celular, lo cual es lo mismo que la enfermedad.
La Geofisiobiopsicoterapia estudia el sistema de emisión de un tipo de energía necesario para establecer el equilibrio donde ha sido roto, y por tanto desarmonizado, provocando un cambio en el orden astral que "informa y gobierna" el cuerpo físico. Siendo el cuerpo físico una terminal del astral, la Geofisiobiopsicoterapia pretende devolver, con el cambio directo de energía diferenciada, la estabilidad de la causa, poniendo esta causa en condiciones de transmitir al plano físico los efectos positivos.»
En el año 1970, el Centro Studi Fratellanza Cósmica difundió y comentó otro hecho de intervención directa: la señora Nasra Abdalla el Kami, una mujer egipcia, de 36 años.
Nasra padecía una hemorragia crónica desde hacía ocho años. Varios meses antes, había salido del Hospital de la Universidad de Alejandría desahuciada de los médicos.
Unos días después, Nasra fue a visitar a su hermana, que vivía en la pequeña ciudad industrial de Kafr el Dawar, a unos 50 kilómetros de Alejandría. La hermana la albergó en una habitación próxima a la suya. A las tres de la madrugada, los familiares fueron despertados por unos gritos. Corrieron a la habitación de Nasra y la encontraron vacía. Su llanto ahogado los dirigió hacia la cocina. La mujer fue hallada sobre una mesa, con el abdomen descubierto y heridas y curas recientes. Alrededor había manchas visibles de sangre.
Nasra contó a los familiares, atónitos y espantados, que tres hombres y una mujer habían bajado de una "enorme cosa redonda, ancha y blanca" y que, después de que la cosa redonda se hubiera posado sobre la campiña, entraron por la. ventana. No recordaba con exactitud lo sucedido después - le entró sueño enseguida -, pero creía que los tres hombres y la mujer le habían operado el vientre, sacándole un clavo oxidado que tenía en el abdomen. La mujer enseñó a sus familiares el clavo, que tenía sujeto a la palma de la mano con esparadrapo.
Los familiares se dieron cuenta de que efectivamente Nasra había sido operada. Cuando llegaron la policía y los médicos llamados urgentemente desde Alejandría, todos estuvieron de acuerdo en el reconocimiento: se trataba de una operación quirúrgica excepcional y moderna. Los médicos quedaron impresionados por el cosido de la herida, ejecutado con hilo especial y métodos ultramodernos.
La hemorragia había cesado definitivamente. Los médicos que conocían el caso, se preguntaban "¿quién había operado a Nasra?"
A la noche siguiente Nasra se despertó sobresaltada y gritando de miedo nuevamente. Al acudir los familiares, como la noche anterior, les declaró que los tres hombres y la mujer habían vuelto, bajando por el techo, y le habían cambiado las vendas después de examinar las heridas...
El Centro Studi Fratellanza Cósmica confirmó la intervención de extraterrestres mediante un comunicado de Adoniesis, cuyo extracto alusivo era el siguiente:
«Algunas personalidades de vuestro Planeta conocen muy bien que nosotros poseemos la completa posibilidad de proceder a la "desmaterialización" de nuestros cuerpos y de nuestros medios, y por tanto, también a la rematerialización de lo que hemos desmaterializado temporalmente.
Para poder entrar en la casa de Nasra, a través de las paredes y del techo, tuvimos que desmaterializarnos para luego materializarnos en el interior y proceder a operarla. También en otros casos parecidos tuvimos que actuar de modo similar. Para nosotros es posible pasar del estado físico al estado "astral" y viceversa. Por eso hemos dicho muchas veces que estamos entre vosotros y no nos véis: es una realidad. Demostraros prácticamente el proceso no me está permitido por el "Supremo Consejo de la Confederación;" espero que comprenderéis el porqué.»

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