NONSOLOUFO - Ufo and much more
Ufo and much more Chi siamo  Contatti   Site map    Cerca   Edicola Home  
NOTIZIE SULLA REALTÀ EXTRATERRESTRE  -  NEWS ON THE EXTRATERRESTRIAL REALITY
Preleva gratis
Clicca qui per consultare

[Aquila]

15. Kennedy visitado por un extraterrestre,
y Juan XXIII consolado antes de morir

Nada es fortuito en la historia de los pueblos. Nada sucede por casualidad en el Planeta Tierra y menos en estos momentos trascendentales de su evolución.
No deja de ser curioso anotar de modo simple y llano algunas coincidencias de los años 1962, 63 y 64.
En el año 1962 se inicia el Concilió Vaticano II, tiene lugar la crisis de Cuba, se efectúan los vuelos espaciales tripulados de USA de Carpenter y Glenn y el primer vehículo se posa en la Luna, el Ranger IV. En junio de 1963 muere Juan XXIII, en agosto se firma el primer tratado de prohibición de pruebas nucleares en la atmósfera, en noviembre es asesinado el Presidente del Vietnam del Sur, Ngo Ding Diem; Adenauer se retira del Gobierno, estalla la guerra entre griegos y turcos y los astronautas rusos Bikovsky y Valentina Tereshkova tienen encuentros importantes silenciados después del vuelo. Nikita Kruscheff es marginado del Poder en 1964, tan sólo un año después de firmar el tratado de prohibición de pruebas antinucleares, habiendo muerto Kennedy un año después de terminada la crisis cubana...
Quién tenga capacidad para analizar, analice. Quien tenga otros datos para deducir, deduzca. Nosotros queremos añadir algún material más para que la labor sea más fácil.
El 24 de mayo de 1962, en una base del Estado de California, varias personalidades de USA, incluido el propio Presidente Kennedy, asistieron a una demostración extraterrestre, teniendo lugar un nuevo encuentro del «Programa Saras». La noticia se filtró por vía diplomlítica. El encuentro fue descrito por un testigo ocular: el cónsul Alberto Perego.
Según otra información que circuló bajo mano en los Estados Unidos, entre los grandes del Pentágono y los responsables de la política, Kennedy tuvo otro encuentro con un ser extraterrestre el año 1962. A este nuevo contacto, que repetía de un modo indirecto el habido con un familiar del Presidente Truman, siguieron otros hechos que confirmaron a Kennedy en una determinada línea de acción y de política internacional.
En el diario íntimo del Presidente no se ha podido encontrar alusión alguna a este hecho del que, por supuesto, hay datos oficiales. La noticia se filtró por vía subterránea y diplomática y llegó a Europa.
En aquel período de tiempo, sin embargo, Kennedy comenzó a hablar de modo insistente del Espacio, de la exploración del Cosmos. Daba la impresión de estar obsesionado por la carrera del espacio y no perdía ocasión para justificar la urgencia de los proyectos que tenían como objetivo llegar a la Luna, aunque el costo de tal misión se revelase enormemente alto y produjera polémicas y perplejidades desmedidas en el Congreso.
No es accidental que el propio Theodore Sorensen hiciese alusión a esta actitud del Presidente Kennedy con estas palabras:
«...hizo elevar enormemente el presupuesto adjudicado al lanzamiento del «Proyecto Saturno». Y con anterioridad había dado nueva vida el National Space Council, poniéndolo bajo la dirección del vicepresidente, de modo que fuese más fácil controlar y acelerar los trabajos, evitando las ingerencias militares y civiles. Kennedy, en este tiempo, tenía prisa y exigía de los colaboradores y de los técnicos respuestas inmediatas. Algunos de sus colaboradores más próximos llegaron a comentar que en Kennedy se había desatado inexplicablemente una auténtica mania espacial.
Posiblemente el hecho más revelador de la actitud de Kennedy fue un discurso que pronunció por esta época en el Congreso v que terminó a su manera, saltándose las recomendaciones de los abogados y legisladores que le aconsejaban y corregían los textos que debía leer en el Congreso...»
Su discurso terminó así:
«En este momento, ninguna empresa tiene mayor importancia ni es de mayor significado para el desarrollo de la Humanidad, que la que puede conducirnos a la Luna... En un sentido real, no será un hombre en solitario quien llegue a la Luna, sino una nación entera. No se trata simplemente de una competición. Ahora el Espacio se abre ante nosotros. Nuestro deseo de conocer sus secretos no está determinado por los esfuerzos de los otros. Nosotros escrutamos el Espacio porque debemos prestar nuestra contribución a todas las grandes empresas de la Humanidad.»
Esa noche, después de la sesión del Congreso, le acompañó en el coche presidencial Sorensen. John Kennedy le comentó:
- En verdad, el aplauso del Congreso no ha sido entusiasta. Más bien ha sido pragmático y recriminador.
- Ya te lo habíamos advertido, John. El Congreso te ha culpado por este discurso. En realidad lo que les ha molestado han sido tus palabra finales... «Si no estamos dispuestos a poner manos a la obra y aceptar las cargas necesarias para coronar este proyecto. es mejor no continuar con él ...» Tu voz ahí sonó demasiado apremiante, demasiado injustificada e incierta. No te pueden comprender. No tienen razones para comprenderte...
Kennedy se retiró triste a descansar esa noche. Pero en el poco tiempo que le quedó de vida, volvió a las andadas. Y con ocasión de su visita a la Universidad del estado de Texas, exactamente el 12 de septiembre, cuando faltaban menos de setenta días para su asesinato, volvió a insistir camino ya hacia la muerte: «Apenas ayer pudimos disponer de la luz, el teléfono, los automóviles. Hace unos instantes que podemos disfrutar de la penicilina, la televisión, la energía nuclear. Ahora, si con la investigación espacial conseguimos añadir Venus, habremos añadido literalmente la primera "estrella" del despuntar del alba.»
Estas palabras, que tampoco estaban previstas, que no se habían incluido en el texto de su discurso, volvieron a dejar perplejos a sus colaboradores directos y a los que le acompañaban en el viaje.
Era como si John Kennedy, en los momentos importantes de sus apariciones en público, pusiese una rúbrica que le salía del fondo incontroladamente, como si alguien se la hubiese dictado empleando procedimientos subliminares. ¿Quién se la había dictado? O más bien, ¿acaso las pruebas que obraban en manos de Kennedy, le obligaban a tomar esta posición abierta en favor de la investigación del espacio?
Lo cierto es que tanto él como Kruscheff se acercaron más de lo que nadie hubiera podido prever en los días de la crisis cubana, y el 5 de agosto de 1963 tuvieron el tiempo suficiente para firmar el "primer Tratado de prohibición de pruebas nucleares" en la atmósfera. Por supuesto se podía seguir haciendo pruebas en el subsuelo y además ni China ni Francia firmaron el tratado, pero fue un paso que no ha vuelto a repetirse en la historia de este siglo. Un paso que los dos estadistas dieron poco antes de desaparecer del mapa.
Su desaparición, ¿tuvo algo que ver con estos hechos? Tal vez estemos a punto de conocer la verdad. Porque a la desaparición de estos dos hombres, hay que añadir la muerte de George Adamski y la de Juan XXIII.
Según datos confidenciales, tres días antes de su muerte Juan XXIII recibió un mensaje de los Hermanos del Espacio. Juan XXIII fue uno de los pocos seres eclesiásticos que en este siglo pasó por la iniciación y la coronó. Juan XXIII reveló, en la medida que pudo, el tercer secreto de Fátima y profetizó acontecimientos que tenían que ver, que tienen que ver, con la política, con el espacio, con el futuro del Planeta y con el propio Kennedy, a pesar de que le precediera en el viaje. Pier Carpi, el escritor italiano que reveló documentos secretos del Conde de Cagliostro, los ha vuelto a revelar en el caso de Juan XXIII. Tampoco estos dos hechos son fortuitos.
Eugenio Siragusa hizo alusión a Kennedy y Juan XXIII por las mismas fechas habiendo recibido sendas comunicaciones con las que cerraremos este cúmulo de coincidencias y casualidades históricas.
Mucho antes de que los acontecimientos se produjeran, el Papa Juan XXlll escribió una serie de textos iniciáticos, esotéricos, proféticos... Textos que fueron cedidos por un misterioso personaje al periodista italiano Pier Carpi, periodista que ha conseguido alumbrar con honestidad ética imágenes del pasado, maltratadas por historiadores o deformadas por biógrafos. Carpi no lo hubiera podido hacer sin la aportación y el encuentro con un anciano de barba larga que le facilitó los datos en ambos casos.
Juan XXIII dejó, en el seno de la orden esotérica a que perteneció, el contenido secreto de una serie de profecías. Algunas de ellas han sido reveladas por Carpi, otras quedan por revelar. Dos de esas profecías hacen alusión a los Kennedy, otra a los platillos volantes, una más a Eugenio Siragusa, de cuya existencia no sólo tuvo noticia, sino pruebas de real identidad. Este es el párrafo alusivo a los Kennedy:
«Caerá el Presidente y caerá el hermano. Entre los dos, el cadáver de la estrella inocente. Hay quien sabe. Preguntad a la primera dama negra y al hombre que la llevará al altar en la isla. Serán tres quienes disparen contra el Presidente. El tercero de ellos estará entre los tres que matarán al segundo...»
Y más revelador todavía el párrafo alusivo a los platillos volantes y a los viajes a la Luna... Teniendo en cuenta que Juan XXIII escribió estas profecías muchos años antes de los hechos y murió antes de que se confirmaran..., tienen un gran valor testimonial... y justifican el hecho del «Mensaje Secreto» que le llegó del espacio tres días antes de su muerte, corroborando a la vez el encuentro de John Kennedy con un enviado del espacio exterior...
«Los rollos serán hallados en las Azores y hablarán de antiguas civilizaciones que enseñarán a los hombres cosas antiguas que ellos ignoran. Por medio de los rollos, las cosas de la tierra hablarán a los hombres acerca de las cosas del cielo. Signos cada vez más numerosos. Las luces del cielo serán rojas, azules y verdes. Veloces. Crecerán. Alguien viene de lejos. Quiere conocer a los hombres de la Tierra. Ya ha habido encuentros. Pero quien vio realmente ha guardado silencio...»
Por primera vez revelamos estas coincidencias. Por primera vez podemos apoyar unos hechos con otros y dejar entrever el lazo que subterráneamente les ha unido. Quien sepa leer, lea. Solamente añadiremos dos mensajes de Eugenio Siragusa relativos a Kennedy y Juan XXIII.
El mensaje referente a John Kennedy tenía fecha de 27 de noviembre de 1963 y fue recibido por Eugenio Siragusa a las 11,30 noche:
«...El no está ya en la Tierra, pero su gran misión fue cumplida el día 20 de septiembre de 1963, cuando delante de los delegados de las Naciones Unidas, dijo: "conciudadanos de este Planeta, salvemos al mundo de la destrucción y del hambre". Pero en verdad, los hombres de la Tierra desconocerán todavía, por poco tiempo, la "verdad" que John Kenndy sembró en los hombres de buena voluntad...»
Refiriéndose a Juan XXIII, Eugenio Siragusa publicó en su Boletín una serie de afirmaciones totalmente esclarecedoras:
«El Papa Juan XXIII divulgó el tercer secreto de Fátima. El fue el mensajero real de Dios y de la Madre del Hijo del Hombre, Jesús. Por esta razón divulgó el mensaje. En el futuro, sabremos lo que han ocultado sobre este acto real de Juan XXIII.»
El contenido del mensaje fue divulgado por las Delegaciones del Centro Studi Fratellanza Cósmica en las puertas de las iglesias de Roma. Hacía alusión a una tercera guerra mundial que tendría lugar en la segunda mitad del siglo XX. El mensaje fue conocido a nivel diplomático y distribuido por este conducto a las autoridades de los Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y la URSS. Estos hechos fueron conocidos pocos meses después de la muerte de Juan XXIII, en octubre de 1963.


					[precedente] [siguiente] [capítulos del libro] [índice de los libros]

Nonsoloufo Home | Perché Nonsoloufo? | Why "UFO and much more"? | Site map | Cerca
cmdt@nonsoloufo.it     
Per i contenuti tutti i diritti sono riservati alle società proprietarie delle riviste pubblicate
Nonsoloufo
hosting
EdicolaWeb