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NOTIZIE SULLA REALTÀ EXTRATERRESTRE  -  NEWS ON THE EXTRATERRESTRIAL REALITY
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[Aquila]

14. Segundo encuentro físico:
La crisis de Cuba

Al hacer público el mensaje y las circunstancias del primer encuentro físico con los extraterrestres, Eugenio Siragusa fue consciente de que se había cortado la retirada, de que el camino ya no tenía regreso, de que había quemado las naves, como Cortés.
No era importante, porque su espíritu había emprendido siempre caminos sin regreso y éste era uno más del programa. En el primer contacto recibió algo más que el mensaje sobre pruebas nucleares. Pero dicho contenido era exclusivamente personal y por tanto secreto e intransferible bajo ningún concepto. Más tarde confesaría que entre las cosas que los Hermanos del Espacio le dijeron, estaba la fecha aproximada para un futuro encuentro físico exigido por el programa.
Durante cuatro meses, a partir del primer encuentro, esperó impacientemente que se produjese la señal indicada para subir ál monte y encontrarse de nuevo con sus interlocutores del espacio.
Durante este tiempo se había corrido la voz de las raras excursiones nocturnas que Eugenio Siragusa y sus seguidores hacían a las laderas del Etna.
Estando en su despacho de la calle Juan XXIII, en Valverde, volvió a sentir en su mente la clara llamada telepática que le indicaba el lugar del encuentro y la hora precisa.
En estos años de aprendizaje, Eugenio Siragusa había aprendido a diferenciar objetivamente los mensajes de sus guías y sus interlocutores por vía de «compenetración» y «sondeo mental». No le quedó ninguna duda de que la señal era la que esperaba.
Al anochecer, como otras veces, se despidió de su esposa y sus hijos y subió una vez más al monte, en dirección al Etna, por la cara Sur-Este.
Como la vez anterior, partió solo, guiando su Seat 600. Llegó al desvío de Ragalna antes de las 12 de la noche. Se dirigió al lugar indicado.
A las 12 y pocos minutos, una enorme nave apareció en el cielo, iluminando toda la zona de lava y escorias que cubren las laderas del Etna. La zona que le habían señalado estaba muy próxima a la de la vez anterior. Era una zona de bosque bastante tupido, próxima a un claro. El bosque tenía castaños seculares, robles, encinas, retamas. La nave se quedó suspendida en el aire, levitando, ante su vista atónita.
Eugenio Sirágusa sintió menos aprensión que la vez primera, pero no pudo contener su nerviosismo. Por segunda vez, la cita se había cumplido.
Parado, expectante, vio cómo del centro de la nave descendía un cilindro metálico y brillante como si fuese un eje. Descendió hasta tocar el suelo. Según sus cállos, el cilindro podría tener unos tres metros de diámetro. El cilindro aparentaba ser una pieza única, de duraluminio o bien de acero inoxidable... De improviso, en el centro del cilindro se abrió una puerta silenciosamente dejando aparecer a dos seres de enorme estatura. Según diría después Eugenio Siragusa, de unos 2 metros y 15 centímetros. Iban vestidos con una túnica espacial brillante y plateada, con ajuste en los tobillos y en las muñecas. Del cinturón emanaba una luz verdosa que le calmó nuevamente los nervios.
Los dos extraterrestres se aproximaron a él hasta una distancia de un metro solamente. Le saludaron con el saludo de la paz, le entregaron un mensaje en mano y le contestaron telepáticamente a las preguntas que él se había planteado hacer al subir a su encuentro.
Eugenio Siragusa estuvo en su presencia paralizado durante todo el tiempo. Sin embargo su mente y su espíritu se movían ágilmente y dialogaban de un modo instantáneo con los dos extraterrestres: Eran Woodok y otro tripulante que en numerosas ocasiones firmaron los mensajes que debían ser dirigidos a los Jefes de Gobierno.
Terminado el encuentro, los extraterrestres regresaron hasta la nave y penetraron en el cilindro, cerrándose la portezuela tras ellos. Otros tripulantes, dentro de la nave, le hicieron señas de despedida con los brazos. El cilindro fue reabsorbido. La nave aumentó de luminosidad, se envolvió en un halo rojo-azulado y dejó oír un sonido casi imperceptible y agudísimo. Luego comenzó a elevarse, primero lentamente, y despareció a la velocidad del vértigo, como chupada por el espacio cósmico. En el momento en que Eugenio Siragusa la vio parada sobre su cénit como una estrella más, recuperó su movilidad y su libertad de expresión. Volvió a su coche, y descendió a Catania impresionado por el encuentro y la segunda operación que le habían encargado realizar a nivel de Jefes de Estado y científicos.
Nuevamente, transcribió el mensaje ccilificado con destino a los Jefes de Estado y personalidades que le habían sido desigandas.
El mensaje reiteraba que se cortasen de modo urgente y definitivo las pruebas nucleares y la carrera de armamentos.
Pero este encuentro, además de reiterar los objetivos del «Programa Saras» en su segundo tiempo operativo, avanzaba algunos aspectos más, y levantaba el velo de su modo de actuar e intervenir en los acontecimientos terrestres.
En este tiempo Eugenio Siragusa había adquirido una cierta notoriedad en determinados sectores públicos y medios de comunicación. Con motivo de este segundo encuentro, y a causa de algunas filtraciones del contenido de los mensajes, los periodistas fueron a ver y buscaron saber.
La primera semana de octubre de 1962, el periódico "La Sicilia" hizo público el siguiente reportaje relativo a Eugenio y sus mensajes:
«La crisis cubana no provocará una guerra atómica entre las naciones.»
Y el artículo continuaba:
«Lo da por cierto el señor Siragusa, corresponsal terrestre de los Hermanos Cósmicos que con la aviación magnética controlan, en su interés, los puntos estratégicos de nuestro Planeta...
...Los que temen que haya una guerra atómica pueden estar tranquilos, porque según el mensaje enviado por sondeo mental desde la Conciencia Cósmica y recibido ayer noche, jueves, por el señor Siragusa, la aviación magnética extraterrestre está preparada para entrar en acción y oponerse a un conflicto atómico...
...Nuestro conciudadano Eugenio Siragusa es uno de los pocos habitases de nuestro Planeta elegido por los Hermanos Cósmicos como representante en la Tierra, con el trabajo o misión de difundir periódicamente los mensajes que le son enviados. Tales mensajes son recibidos por el señor Siragusa por sondeo mental o por escritura automática.»
...El último mensaje recibido es de total actualidad. Dice así:
«Nuestra aviación magnética está permanentemente sobre los objetos y controla todos los puntos estratégicos de vuestro Globo, pronta para interceptar cualquier medio que transporte una bomba atómica contra cualquier objetivo. Nuestra acción tendrá un éxito absoluto porque nuestros progresos científicos superan a los vuestros en varios milenios. Nosotros conocemos mejor que vosotros, por haberlo visto, los apocalípticos efectos que un tal conflicto provocaría tanto a la precaria estabilidad de vuestro Planeta como al sistema solar entero. Por esta razón desde hace mucho tiempo vigilamos con mucho cuidado el desarrollo político, militar y sobre todo científico de los terrestres. Nuestros controles se dirigen especialmente a los establecimientos atómicos de los Estados Unidos y la Unión Soviética y sobre su desarrollo en el campo de los misiles. No pocas veces hemos intervenido entorpeciendo maniobras con nuestros superaparatos, pues estamos convencidos de que vuestra preparación intelectual no ha llegado al extremo de saber controlar con conciencia la inmensa fuerza que tales adelantos proporcionan al hombre. Esta convicción está corroborada por la reciente situación creada en Cuba, situación que controlamos ya, por lo cual queda excluido un conflicto bélico que, además de destruiros, provocaría desarreglos en la paz del espacio.»
Cuando "Il Tiempo y La Sicilia" difundieron estos mensajes de Eugenio Siragusa, la crisis Cubana acababa de empezar y el mundo estaba espantado ante la posibilidad de una guerra nuclear. La crisis de Cuba se resolvió pacíficamente. Justo un año después del segundo encuentro de Eugenio Siragusa con los extraterrestres en el Etna, el día 5 de agosto de 1963, Kennedy y Kruschev firmaban el tratado de «No proliferación de armas nucleares».
De un solo trazo, Eugenio Siragusa, recibió dos confirmaciones de su papel operativo a nivel planetario. Sus primeros mensajes a los Jefes de Gobierno, tenían como objeto número uno "la supresión de las pruebas nucleares". En el mensaje referente a la crisis cubana, Eugenio Siragusa avanzaba un pronóstico que se cumplió meses después...
¿Qué había hecho cambiar tan radicalmente de actitud, en unos meses, a las dos superpotencias?, ¿Tan sólo los mensajes enviados por un humilde catanés empleado de Arbitrios, conminándoles a terminar con la carrera de armamentos? ¿Los extraterrestres apoyaron los mensajes de Eugenio Siragusa con alguna demostración o prueba concluyente y terminante? Estos aspectos también formaban parte del programa «Operación Saras».
El propio Eugenio Siragusa, el 25 de octubre de 1962, recibió otro mensaje por sondeo Pes-Solex a las 5,45 de la madrugada, que hemos encontrado en los archivos del Centro Studi Fratellanza Cósmica y transcribimos a contintiación por su interés:

LOS EXPERIMENTOS NUCLEARES HAN PUESTO EN ALARMA
A LOS HABITANTES DE OTROS PLANETAS

«...Esta es la principal causa que les ha movido, como han hecho en remotos tiempos, a visitar con mayor particular actividad de observación el Planeta Tierra. Esta vez para ellos la misión es particularmente gravosa, pero no por ello imposible de ser resuelta por completo.
Ellos conocen muy bien la particular situación de nuestro Globo y saben también que las desgracias periódicas han sido extremadamente violentas y muchas veces demasiado preocupantes para la continuidad de su existencia y del equilibrio del sistema solar. Los trastornos apocalípticos que en determinados períodos se verificaron, han dejado en la faz del mundo profundas cicatrices que, todavía hoy, cuentan la gravedad de las convulsiones padecidas. Y de esto no hace mucho tiempo si medimos los 12.000 años que han transcurrido desde entonces con su medida cósmica y no con la nuestra. Conocer el mundo en que se vive no es cosa fácil para una sola generación, pero sí lo fue para aquellos cuyos antepasados habían transmitido toda su experiencia trabajosa en una Tierra en ocasiones sana, en ocasiones despedazada, en ocasiones libre de las aguas y en otros momentos sumergida. Los Aztecas, conocedores de lo que habían visto y vivido sus padres, prefirieron construir sus casas en las cimas de las montañas, a más de 3.000 y 4.000 metros de altura, por temor a quedar prisioneros del agua del mar que había sido capaz, muchas veces, de levantarse de su propio lecho y avanzar con paso lento, pero inexorable, y sumergirlo todo. En aquellos tiempos tan lejanos de nuestro pensamiento, estuvieron presentes los hijos del espacio, quizás nuestros hermanos, hijos de aquellos que renunciaron a permanecer en este mundo.
Hoy nuevamente están detrás de nosotros con medios más poderosos y científicamente más evolucionados, animados de un gran amor por nosotros, que somos sus semejantes, agonizantes en sanguinarias luchas, privados de comprensión, ávidos de poder y de conquista, autores de una titánica fuerza que no sabemos utilizar de modo pacífico y para el progreso. Ellos están aquí, junto a nosotros, prontos a intervenir con todos los medios a su disposición para impedir lo irreparable, vigilando el Geoide y en partictilar su Eje magnético, que con los experimentos nucleares en cadena efectuados en este corto espacio de tiempo ha sido sacudido con tal intensidad, que está en serio peligro su ya precaria estabilidad.
Si se muestran complacientes con el esfuerzo que la Humanidad está haciendo por llevar al exterior del cerco estratosférico masas cada vez más pesadas, es porque saben que un gran satélite artificial de contrapoder o mitigador de la atracción lunar, remediaría, al menos en parte, uno de los más graves males de nuestro Planeta y lo alejaría de la crisis en que lamentablemente, pero de modo inexorable, se encuentra, con perspectivas, sí no peores, por lo menos idénticas a las del pasado.
Como primer remedio imprescindible,.es necesario impedir ulteriores experimentos nucleares, tan dañinos a la humanidad como letales para el desarrollo equilibrante de la masa magnética de nuestro Planeta y de los demás del sistema solar. En segundo lugar, es necesaria la unión pacífica de toda la Humanidad para apoyar la supervivencia y provocar los presupuestos ideales para un intercambio de conocimientos científicos con habitantes de otros mundos de nuestro sistema solar y de otros sistemas solares, mucho más avanzados en todos los campos. Nosotros afirmamos que un "gran evento está a las puertas de nuestro tiempo" y, como en todos los grandes acontecimientos de la Historia, subsiste también la presión del «no creo» de los superhombres y de aquellos que no quieren saber los porqués del «no ver» y «no tocar».
Nosotros creemos en los ángeles tutelares que guían y vigilan la existencia terrena y con no menos fervor nos dirigimos a Dios a fin de que estos hijos del Espacio, traigan en su excelsa luz creativa la cálida y eterna amable palabra: "amaos todos como hermanos".»
Este nuevo mensaje contenía en sí mismo una explicación suficiente de la presencia de los seres del espacio sobre el Planeta. Y al mismo tiempo daba las claves de investigación en el campo de los satélites que permitirían emprender un camino positivo de equilibrio. Siempre contando con que previamente fueran removidos los obstáculos creados por las pruebas nucleares.
Como dijimos más arriba, cuando estos mensajes vieron la luz pública, el mundo desconocía el desenlace de la crisis de Cuba. Kennedy impuso, con un golpe maestro de fuerza, la cuarentena naval a Cuba para obligar a la URSS a retirar los misiles de la isla. La cuarentena tuvo lugar a partir del 24 de octubre y llegaría hasta el 20 de noviembre. Antes de que Kennedy declarase públicamente el comienzo de la cuarentena, Eugenio Siragusa había dado a conocer su pronóstico sobre el desarrollo de los acontecimientos de modo positivo en la crisis cubana. Los hechos le dieron la razón. Antes del 20 de noviembre, Kruscheff accedió a retirar los proyectiles a cambio de una garantía formal de no invasión de la isla de Cuba.


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