
12. Los primeros satélites terrestres, espiados, seguidos y manipulados por objetos extraterrestres
En la base de White Sands, el Departamento de Prensa hizo semipúblico este comunicado: «Los preparativos para el lanzamiento del «Mouse» han sido acelerados. Se estima que, en agosto del próximo año 1956, podría ser lanzado al espacio para facilitar información respecto al cuerpo no identificado que orbita en tomo a nuestro Planeta.»
Las dos superpotencias se pusieron de acuerdo para el lanzamiento de cohetes hasta unas alturas de 500 kilómetros con cámaras electrónicas y teleobjetivos. Los resultados de esta investigación espacial no dejaron lugar a dudas. «El objeto que orbitaba en torno a nuestro Planeta no era de fabricación terrestre.»
Ante estos resultados, los rusos aceleraron por su parte el programa espacial hasta el punto de desequilibrar la aparente armonía política de investigación de nuestro espacio exterior, creada por la reunión de julio del 55 entre la URSS y USA.
Tan pronto como los laboratorios científicos americanos y rusos tuvieron constancia fotográfica de la naturaleza del satélite de más de 10.000 metros de diámetro que orbitaba a una altura de 500 kilómetros y una velocidad de 30.000 kilómetros la hora, el objeto esférico se evaporó; desapareció como ya había sucedido con su campañero unos años antes sin dejar rastro. Este hecho hizo que se archivase toda la documentación que se reunió sobre el incidente, y no se diera en absoluto a conocer al gran público.
Resuelto el problema, ambas potencias continuaron con sus programas espaciales. Y la URSS, mientras científicos americanos y rusos celebraban en buena armonía y compaña el Año Geofísico Internacional que duró desde el 1 de julio de 1957 al 31 de diciembre del 58, se sacó de la manga un as.
El as se llamó Sputnik I, primer satélite orbital que rompió la inviolabilidad de nuestro espacio exterior y que fue lanzado el 4 de octubre de 1957. El esferoide pesaba 80 kilos, tenía un apogeo de 588 millas y 142 millas de perigeo. Su desintegración tuvo lugar a los treinta días, pero antes fue lanzado un nuevo satélite ruso, el Sputnik II. Su puesta en órbita tuvo lugar en 3 de noviembre de 1957, pesaba 508 kilos y tenía una órbita mucho más alargada que el Sputnik I estuvo situado entre los 225 y los 1.600 kilómetros. Además el Sputnik II iba tripulado por un ser vivo, la perra «Laika». Durante más de seis días los científicos siguieron las influencias del vuelo en el organismo vivo de la perra «Labradora». El Sputnik II se desintegró 162 días después. La perra «Laika» fue el primer tributo de un ser vivo al espacio.
El general Eisenhower se había dejado ganar una baza política mundial inmejorable, y había sido además el que había facilitado el juego poniendo todas sus cartas boca arriba. El entonces senador Lyndon B. Johnson, declaró públicamente en nombre de lo que millones de americanos habían definido como la crisis del Sputnik: «Tenemos que admitir francamente que los soviéticos nos han ganado en nuestro propio terreno, el de los audaces avances científicos en la era atómica.»
Eisenhower conoció con este motivo una de las críticas más duras a su política de propaganda, control y dominio internacional. Para amortiguar el dolor de esta espina, Norteamérica puso en órbita el Explorer I, el 31 de enero de de 1958. Su peso exacto era de 31 kilos y 465 gramos. Describió una órbita de una altitud aproximada de 2.514 kilómetros. Pero tuvo un resultado científico trascendental: El descubrimiento de las "franjas de radiación cósmica" o famosos anillos de Alfred Van Allen, inventor del aparato que detectó su presencia. El 17 de marzo del mismo 1958, los americanos repitieron, como la habían hecho los rusos anteriormente, el lanzamiento de un nuevo satélite, que se llamó Vanguard I. Pesaba 16 kilos y tenía un apogeo de 2.453 millas y un perigeo de 409.
Este juego tuvo como colofón dos nuevos satélites: el Sputnik III ruso, que llevaba el primer laboratorio de investigación espacial, y el Score americano, lanzado el 18 de diciembre de 1958, y que permitió al general Eisenhower retransmitir su mensaje de Navidad a todo el planeta Tierra; un mensaje de buena voluntad que marcaba una fecha histórica.
Estos primeros pasos por el espacio de americanos y rusos se llevaron a cabo en paz, pero al iniciarse los 60, al cumplirse los primeros diez años del inicio de la Operación Saras, volvieron a hacer acto de presencia los "Satélites fantasmas" y los objetos desconocidos que seguían, vigilaban y espiaban a los satélites terrestres.
En el verano de 1960 hizo nuevamente acto de presencia en el espacio exterior de nuestro planeta un satélite desconocido. Su presencia fue detectada, incluso fotográficamente, por estaciones seguidoras y puntos de observación repartidos por toda la superficie de nuestro Globo.
De todos modos, las primeras fotografías que se consiguieron, coincidieron con el momento en que el satélite americano Eco I comenzó a ser visible, el 12 de agosto de 1960.
El Departamento de Estaciones Seguidoras del Espacio de la Grumman Aircraft Engineering Corporation, de los Estados Unidos, admitió de modo oficial no sólo la presencia del satélite, sino su comportamiento, sus características y su análisis científico comparativo con los satélites terrestres.
Transcribimos íntegra la comunicación que Mr. Henry C. Courten hizo con relación a este caso. El sumario se expresaba en estos términos:
«El objeto, parecido a un satélite terrestre, del que se ha dado noticia en los medios de comunicación, fue observado por vez primera en una de las estaciones de nuestra red fotográfica de detección, el 12 de agosto de 1960, la misma noche que el satélite Eco I comenzó a ser visible. Sin embargo no pudo ser fotografiado satisfactoriamente hasta el día 25 del mismo mes y por una sola de nuestras estaciones.
Las dificultades para obtener fotografías simultáneas del satélite aumentaron con Ia posición de la línea de sombra terrestre. El objeto no identificado salió fuera de la línea de sombra después de atravesar algo más de la mitad del cielo visible. Aunque estos hechos crearon serias dificultades a la hora de conseguir fotografías simultáneas que nos permitiesen realizar una perfecta triangulación, pudimos hacer determinadas conjeturas respecto a la altura que el objeto tenía sobre la superficie terrestre. El cálculo aproximado demostró que se movía en agosto, a una distancia que oscilaba entre los 540 y los 630 kilómetros.
Esta información fue enviada al personal de la Estación de Rastreo Espacial de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, ubicada en Hanscom Field, Massachusetts. La Aviación no pudo calcular una órbita exacta, pero los datos aproximados indicaron que el objeto se movía en un apogeo de 7.560 kilómetros y un perigeo de unos 540 kilómetros, siguiendo siempre una trayectoria polar, mientras que la trayectoria seguida por los satélites americanos y rusos fue próxima al Ecuador en todos los casos.
A partir de una docena de informes recibidos desde distintas estaciones de observaciones y otros muchos enviados por las Fuerzas Aéreas, las características del objeto son las siguientes:
A) El color del objeto varía desde el rojo al amarillo.
B) Su movimiento puede compararse con el de los satélites terrestres, pero es absolutamente diferente en cuanto a trayectoria y distancias.
C) La trayectoria del objeto fue siempre de Este a Oeste.
D) El objeto solamente aparecía alrededor de la hora en que comenzaba a ser visible el primer paso nocturno del Eco I.
Debemos destacar que nuestros observadores están perfectamente cualificados para distinguir un avión, un meteorito o un satélite artificial. Nuestra Compañía viene observando y fotografiando satélites desde 1958, año en que fueron lanzados los primeros, y ha captado con éxito objetos tan débiles como el Eta II de 1960 o el XI I de 1960, utilizando nuestro programa del IBM-704, Proyectil Balístico Intercontinental, para disparar a ciegas si fuere preciso.
El 30 de noviembre de 1960 seguíamos las órbitas del Explorer VIII, cuando tuvimos la suerte de obtener tres clichés del objeto no "identificado", cubriendo cada cliché unos 20° de arco. Fueron utilizadas en esta ocasión cámaras de tipo balístico, cuya precisión era de una milésima de segundo, en una sola estación. Las placas mostraron la definitiva evidencia de que el objeto se movía a una velocidad considerable.
Algunos científicos han querido suponer que el "objeto no identificado" puede ser el Lunik III, capturado en su órbita de regreso de la Luna... De todos modos, la caída del cuerpo del Lunik III en su trayectoria de regreso a la Tierra, científicamente, físicamente, no puede haber sido frenada por la atracción terrestre y haber sido devuelto hasta quedar en una órbita inversa al movimiento de rotación de nuestro Planeta...
Estamos extremadamente interesados en continuar la identificación del misterioso objeto, basándonos en nuestras observaciones hasta la fecha.»
Esta comunicación fue hecha por carta personal y firmada por Mr. Henry C. Courten, de la Grumman Aircraft Engineering Corporation, con fecha 10 de julio de 1961, un año más tarde de haberse iniciado las comprobaciones.
Desde el punto de vista del programa «Operación Saras», resulta evidente que el satélite reaparecido realizaba comprobaciones del comportamiento del Eco I y otros satélites terrestres en órbita. Resulta sobre todo evidente que el satélite no era ninguno de los enviados al espacio exterior por USA o la URSS y, por tanto, procedía de algún lugar de nuestro universo o nuestro sistema solar desconocido, siendo enviado y guiado por seres inteligentes de origen desconocido.
Terminaremos este capítulo con otro incidente, en esta ocasión producido en torno a los Sputniks II y IV.
El segundo satélite lanzado por los soviéticos, el Sputnik II, iba a manifestar su comportamiento anormal, paralelo al Sputnik IV, y totalmente al margen del comportamiento programado para ambos satélites en el momento de su lanzamiento.
El Sputnik II fue puesto en órbita el 2 de noviembre de 1957. Cuando estaba realizando una órbita de aproximadamente 512 kilómetros de altura, el día 3 de noviembre, un objeto desconocido apareció por delante del satélite y fue describiendo su misma órbita de un modo preciso y matemático, como si hubiese sido sincronizado. Moscú suspendió inmediatamente la información acerca del satélite y su órbita de giro. Al día siguiente, un objeto desconocido cayó ardiendo en Gran Bretaña. Al sexto día de orbitar, aproximadamente el 8 de noviembre, la perra «Laika» comenzó a dar señales de que su estado era inquietante y murió. Entonces la distancia media del Sputnik II aumentó en 100 kilómetros. Un objeto desconocido continuaba precediendo al satélite a unos 1.500 kilómetros. El Sputnik dejó de transmitir, siendo esta incidencia, comunicada públicamente por Moscú. Siguió un mes de absoluto silencio, al cabo del cual Moscú volvió a notificar oficialmente que el Sputnik II estaba situado en su órbita inicial, como si nada hubiera sucedido.
El Sputnik IV entró en órbita el 15 de mayo de 1960. Se movía en una altura media de 320 kilómetros. Al día siguiente apareció una luz intermitente siguiendo al Sputnik. Desde Estados Unidos se hizo públca la noticia de que el Sputnik ruso había escapado al control terrestre y descendía. Dos días más tarde, una esfera incandescente cayó en las islas Fidji. El sputnik IV transmite por radio una voz humana de timbre extraño y metálico (de características idénticas a una conversación mantenida con una nave desde la Estación de Radio del Centro Studi Fratellanza Cósmica). La distancia media aumenta 150 kilómetros. Posteriormente cuatro objetos de procedencia desconocida siguen al Sputnik. Moscú anuncia: La nave ha salido de su órbita y marcha sin rumbo. Un mes más tarde, Moscú rompió el silencio con una información que contradecía su comunicado anterior: «El Sputnik IV se halla en su órbita inicial.» El Sputnik IV llevaba a bordo un muñeco de las características de una persona humana.
A la táctica de «No Coment» y de «Top Secret» de los Gobiernos de USA y la URSS, sobre los contactos y pruebas que hemos comunicado, el «Programa Saras» respondió con esta serie de respuestas que fueron captadas, analizadas y comprobadas por los científicos más prestigiosos que trabajaban en la construcción, seguimiento y lanzamiento de satélites. La comprobación de estos acontecimientos llevaría a muchos científicos a una táctica diferente. En algunos casos, estas comprobaciones marcarían un cambio definitivo en el campo de investigación e incluso de conducta.
A partir de aquí, el «Programa Saras», conducido por seres extraterrestres, entraba en su segunda fase, coincidiendo con la década de los 60, aproximadamente.

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