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No hay paz ni progreso sin justicia
Vuestra conciencia no edifica con justicia, ni con equidad y con amor al prójimo, las cosas necesarias, útiles a la vida.
Los bienes que el cielo os concede son bienes de paz y medios de progreso evolutivo físico y espiritual.
Si de tales bienes no hacéis buen uso, estos ciertamente se vuelven elementos de discordia y medios de retroceso físico y espiritual. Vosotros, terrestres, deseáis tanto la paz, la invocáis cotidianamente y en cada ocasión la pedís a Dios, pero al mismo tiempo ponéis vuestro egoísmo, ciego y malvado, por encima de tal deseo pisoteando la justicia, pilar indispensable y sostén seguro de la paz y del progreso humano.
Este planeta os ofrece muchisímo y mucho más os concede la Divina Providencia, pero vosotros estragáis, gastáis en cosas bastante inútiles tales ricos dones, actuáis de forma bastante contraria a la misma paz y al bien colectivo de los seres.
Recordad!, Recordad!
Ni paz ni progreso sin Justicia.
Así como estáis edificando, jamas, jamas podéis alcanzar tal preciosísimo bien, al contrario, el mal pondrá mas profundas raíces y la discordia no disminuirá; al contrario, aumentará entre todos los hombres de la Tierra.
Es necesario arrepentirse, ser justos, conscientes si queréis la Paz, armonía, bienestar y progreso físico y espiritual.
Es necesario que los hombres propuestos a administrar las riquezas celestes estén animados de justa conciencia, de mansedumbre y llenos de amor hacia las justas necesidades del prójimo.
Es necesario distribuir con equidad y justicia las cosas de Dios.
Sólo haciendo así podrá reinar la paz y el bien entre los hombres de la tierra.
ĄDe otro modo, no esperéis nunca ni paz, ni bien!.
Sobre vuestro planeta sucederán cosas insensatas, inauditas e increíbles.
Son muy pocos los que poseen mil panes y mil peces y muchísimos los que no poseen ni un sólo pan y ni un sólo pez.
Nosotros creemos que es siempre valido la divina enseñanza de Jesús Cristo para alegrar de Paz y de bien las almas que tienen cuerpo, y por lo tanto hambre, sed y deseo de vivir, de agradecer y de amar a Dios.
Nosotros comprendemos y amamos a quien tiene sed de justicia, pero no comprendemos ni amamos a aquellos que, con malvado egoísmo y con consciencia adversa, niegan el bien que Dios concede con divina gracia a todos sus hijos, sin distinción alguna.
Arrepentíos!
Arrepentíos! Si queréis que la Paz reine sobre la Tierra!
Nosotros, y tampoco el Divino Padre creativo, sentimos alegría de aquello que hacéis, al contrario, estamos tristes y dolidos por tanta injusticia.
Arrepentíos!
La justicia es la morada de la Paz.
La Paz fuera de dicha morada no existe, ni existirá jamas. Estad seguros!

Del Cielo a la Tierra
Eugenio Siragusa
2 de Mayo de 1963

![[Mensajes de Eugenio]](aqui_nss.gif)

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